RIMI para pymes: las claves del nuevo régimen para inversiones
El Gobierno nacional reglamentó el nuevo Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI) mediante el decreto 242/2026, una iniciativa que busca fomentar la inversión productiva en el segmento pyme a través de beneficios fiscales y condiciones de acceso específicas. El esquema estará vigente por dos años y apunta a fortalecer la actividad económica, impulsar exportaciones y generar nuevo empleo.
Un régimen orientado a la producción
El RIMI está dirigido a micro, pequeñas y medianas empresas —hasta Tramo 2—, así como también a entidades sin fines de lucro registradas ante ARCA. Para acceder, deberán contar con certificado MiPyME vigente al inicio del ejercicio fiscal en el que realicen la inversión y no registrar deudas firmes, exigibles e impagas.
El objetivo central es claro: incentivar inversiones concretas que impacten en la producción, la incorporación de tecnología y la mejora de la eficiencia energética, fortaleciendo así las cadenas de valor.
Qué inversiones se incluyen
El régimen contempla únicamente inversiones nuevas vinculadas a la actividad productiva. Entre ellas se destacan la adquisición de bienes de capital, infraestructura, equipamiento tecnológico, sistemas informáticos, riego, mallas antigranizo y animales de genética superior.
También se incluyen proyectos orientados a la eficiencia energética y el desarrollo de energías renovables, en línea con una agenda de mayor sustentabilidad.
Por el contrario, quedan excluidos los automóviles y las inversiones financieras o de portafolio que no tengan impacto directo en la producción.
Condiciones para obras y bienes
En el caso de proyectos de infraestructura, el régimen establece que solo podrán incorporarse aquellos que no superen el 30% de avance al momento de la entrada en vigencia. Además, todos los bienes deberán ser amortizables en el Impuesto a las Ganancias y estar directamente afectados a actividades productivas.
Estas condiciones buscan garantizar que los beneficios se destinen a proyectos genuinos y no a inversiones ya consolidadas.
Montos, plazos y ejecución
El RIMI tendrá una vigencia de dos años, período en el cual deberán concretarse las inversiones. El monto mínimo exigido se calculará sobre el total de las inversiones elegibles realizadas, tomando como referencia el tipo de cambio comprador del Banco Nación.
El acceso a los beneficios estará condicionado a que las inversiones estén efectivamente en ejecución y cumplan con los requisitos establecidos, lo que obliga a las empresas a avanzar de manera concreta en sus proyectos.
Beneficios fiscales
Entre los principales incentivos se encuentra la devolución del IVA, aunque su aplicación estará sujeta a un cupo anual limitado a hasta el 50% del total asignado. Este mecanismo busca estimular la inversión sin desbordar las cuentas fiscales.
Una herramienta esperada
El RIMI se presenta como una herramienta clave para un sector que, hasta ahora, no encontraba un espacio adecuado dentro de esquemas como el RIGI, orientado a grandes inversiones. En este sentido, abre una oportunidad para proyectos de escala media, más cercanos al entramado productivo real del país.
Se trata de una iniciativa valorada por sectores que buscan invertir, generar empleo y dinamizar economías regionales. La posibilidad de impulsar proyectos productivos con impacto directo e indirecto en el trabajo aparece como uno de sus principales atributos.
En definitiva, la combinación de inversión, producción y empleo constituye el camino para activar el círculo virtuoso que la Argentina necesita para crecer de manera sostenida.
