Histórica declaración de la Casa Blanca en el Día de la Inmaculada Concepción, “Patrona de los Estados Unidos”
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un gesto que jamás lo hizo oficialmente ningún presidente, incluso católico (como John F. Kennedy) celebró la Fiesta de la Inmaculada Concepción de María en un mensaje a la Nación, que no pasó desapercibido en el mundo católico, a pesar del silencio de los medios masivos de comunicación, que no difundieron la noticia ni menos el mensaje.
En el extenso mensaje, Trump reconoce la devoción de millones de católicos en EE. UU., exalta la figura de la Virgen María y destaca su papel en la historia del país, desde la época de la Independencia hasta la actualidad.
Incluso cita el rezo del Ave María al cierre del comunicado presidencial.
La proclamación fue publicada este 8 de diciembre de 2025 en la sección oficial de Briefings & Statements de la Casa Blanca.
TEXTO COMPLETO
“Hoy, reconozco a todos los estadounidenses que celebran el 8 de diciembre como un día sagrado en honor a la fe, la humildad y el amor de María, madre de Jesús y una de las figuras más importantes de la Biblia.
En la Fiesta de la Inmaculada Concepción, los católicos celebran lo que creen que fue la liberación de María del pecado original, como madre de Dios. Su historia comienza cuando, según las Sagradas Escrituras, el ángel Gabriel la saludó en la aldea de Nazaret con la noticia de un milagro: «¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo», anunciándole que «concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús».
En uno de los actos más profundos y trascendentales de la historia, María aceptó heroicamente la voluntad de Dios con confianza y humildad: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra». La decisión de María cambió para siempre el curso de la humanidad. Nueve meses después, Dios se hizo hombre cuando María dio a luz a su hijo, Jesús, quien ofrecería su vida en la cruz para la redención de los pecados y la salvación del mundo.
Durante casi 250 años, María ha desempeñado un papel fundamental en la historia de Estados Unidos. En 1792, menos de una década después del final de la Guerra de Independencia, el obispo John Carroll, primer obispo católico de Estados Unidos y primo de Charles Carroll, firmante de la Declaración de Independencia, consagró a nuestra joven nación a la madre de Cristo. Menos de un cuarto de siglo después, los católicos atribuyeron a María la sorprendente victoria del general Andrew Jackson sobre los británicos en la decisiva Batalla de Nueva Orleans. Cada año, el 8 de enero, los católicos celebran una misa de acción de gracias en Nueva Orleans en memoria de la ayuda de María para salvar la ciudad.
A lo largo de los siglos, figuras emblemáticas estadounidenses como Elizabeth Ann Seton, Frances Xavier Cabrini y Fulton Sheen, quienes dedicaron sus vidas a glorificar a Dios sirviendo a los demás, profesaron una profunda devoción a la Virgen María. La Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, ubicada en el corazón de la capital de nuestra nación, honra a María como la iglesia más grande de Norteamérica. El himno atemporal “Ave María” sigue siendo muy apreciado por innumerables personas. Ella ha inspirado la fundación de innumerables iglesias, hospitales y escuelas. Casi 50 universidades y colegios estadounidenses llevan el nombre de María. Y, dentro de pocos días, el 12 de diciembre, los católicos de Estados Unidos y México celebrarán la inquebrantable devoción a María que se originó en el corazón de México —lugar donde se encuentra la hermosa Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe— en 1531. Al acercarnos a los 250 años de la gloriosa independencia estadounidense, reconocemos y agradecemos, con profunda gratitud, el papel de María en la promoción de la paz, la esperanza y el amor en Estados Unidos y más allá de nuestras fronteras.
Hace más de un siglo, en medio de la Primera Guerra Mundial, el Papa Benedicto XV, líder de la Iglesia Católica Romana, encargó y dedicó una majestuosa estatua de María, Reina de la Paz, que representa a la Virgen con el Niño Jesús y una rama de olivo, para que los fieles cristianos se inspiraran en su ejemplo de paz y oraran por el fin de la terrible masacre. Pocos meses después, terminó la Primera Guerra Mundial. Hoy, volvemos a mirar a María en busca de inspiración y aliento mientras oramos por el fin de la guerra y por una nueva y duradera era de paz, prosperidad y armonía en Europa y en todo el mundo.
En su honor, y en un día tan especial para nuestros ciudadanos católicos, recordamos las sagradas palabras que han brindado ayuda, consuelo y apoyo a generaciones de creyentes estadounidenses en tiempos de necesidad:
Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.
Hasta aquí, la declaración de la Casa Blanca, firmada por Donald Trump, hace unos días.
Sabemos que Melania Trump es católica. Y dicen que cuando un protestante está cerca de convertirse al Catolicismo, inicia con la veneración a María…