El Congreso de la Nación pondrá en marcha la nueva Comisión Bicameral Permanente del Defensor de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, encargada de avanzar en la designación del próximo Defensor del Niño. La reactivación del organismo abrió nuevamente el debate sobre qué perfil debe tener quien ocupe un cargo clave para la protección de la infancia en la Argentina.
Diversas asociaciones provida señalaron que se trata de “una nueva oportunidad” para corregir las irregularidades que marcaron el proceso anterior y garantizar una elección basada en la idoneidad y el respeto pleno de los derechos de los niños.
Un concurso cuestionado
La polémica se reavivó luego de que venciera el plazo de vigencia de la terna elevada al Senado, al cumplirse los 180 días establecidos por el reglamento del concurso de antecedentes y oposición.
Desde sectores civiles recordaron que el proceso de 2025 estuvo rodeado de fuertes cuestionamientos judiciales. Entre ellos, señalaron la falta de transparencia en la difusión de antecedentes de los postulantes, el ocultamiento de exámenes escritos y denuncias por inconsistencias en documentación presentada por algunos candidatos.
Esas irregularidades derivaron en múltiples amparos judiciales y hasta en denuncias penales, generando dudas sobre la igualdad de oportunidades y el cumplimiento del principio de idoneidad previsto en la Constitución Nacional.

El debate de fondo: qué infancia se busca proteger
Más allá de la discusión administrativa, el eje central es otro: cuál será la visión del futuro Defensor del Niño.
Las organizaciones provida sostienen que el cargo debe estar ocupado por personas comprometidas con la defensa integral de la niñez, incluyendo el derecho a la vida desde la concepción, reconocido por la Constitución y tratados internacionales incorporados al sistema jurídico argentino. Por lo que sería un error sentar, como ya se hizo, una persona que defiende el aborto, o sea la muerte de un niño en el vientre materno, sólo porque no es deseado. Si, por ley el aborto no es punible, pero eso no significa que sea “bueno”. Porque no lo es ni para la madre, ni mucho menos para el niño, al que se mata.
La bicameral que mandó una terna amañada, con una militante de pañuelo verde a la cabeza, prefirió tomar en cuenta un enfoque ideológico (como se hizo cuando se instaló en la Defensoría a un militante abortista, que por supuesto jamás hizo nada por el derecho a la vida del niño por nacer, amparado por la Constitución Nacional).
El próximo defensor no debe responder a agendas partidarias o ideológicas, sino concentrarse en la protección concreta y efectiva de los niños más vulnerables. Como lo fueron Lucio o más recientemente Angel, que fueron puestos en manos de sus madres sólo por el hecho de ser mujeres, sin tomar en cuenta sus antecedentes y peligrosidad; y las que terminaron matándolos. Con la complicidad negligente de la Justicia ciega e ideologizada que no vio la realidad.
En el caso de Lucio, concretamente, el abuelo del niño fue en reiteradas oportunidades a intentar ver a la Defensora Graham, pero nunca pudo hablar con ella ni de la Defensoría del Niño le dieron el auxilio que solicitaba. Los prejuicios feministas, como vimos, también matan.
Casos que marcaron a la sociedad
Los casos de Lucio Dupuy o más recientemente Ángel Nicolás López, entonces, deben ser un serio llamado de atención para los legisladores que integrarán la nueva Bicameral, e instalar en el puesto a una persona proba que controle y denuncie las posibles irregularidades de la justicia de familia y de los organismos de protección infantil.
Una decisión clave
La nueva Bicameral tendrá, además, la responsabilidad de avanzar con un proceso transparente, serio y confiable. Porque el Defensor del Niño no es un cargo simbólico: debe ser una voz firme frente al abandono, la violencia, los abusos y toda amenaza contra la dignidad de los menores. Incluído el aborto, porque la vida de un inocente por nacer, consagrada por las leyes argentinas, debe ser protegida.
La sociedad espera que esta vez prime la ética, la capacidad y el verdadero compromiso con la niñez. Y que esta vez no tengamos un reducto ideológico en una institución como la Defensoría del Niño, que debe ser un faro de humanidad y protección para el futuro de argentinos nacidos y por nacer, realizando un férreo control de la justicia de familia, los organismos educativos y de protección infantil, en bien de la familia.
