Silvina Spataro es esposa, madre de cuatro hijos, docente y desde hace diez años viene dando la lucha en defensa de la vida, la familia y la libertad desde CitizenGO.

¿Qué es CitizenGO?
-CitizenGO es una comunidad de ciudadanos que nos reunimos con la finalidad de impulsar la participación en la vida pública en nuestros países países y en el ámbito internacional.
Queremos defender y promover de una forma útil y efectiva la vida, la familia y la libertad a través de peticiones online y acciones presenciales.
Trabajamos para que aquellos que toman las decisiones vitales, defiendan la dignidad de la persona y sus derechos.
¿Por qué decidiste unirte al proyecto de CitizenGO?
-Decidí sumarme a CitizenGO, porque tengo una fuerte vocación de participación cívica.
Sé que como ciudadanos no debemos quedarnos de brazos cruzados ante las decisiones de los políticos, sino que debemos hacer escuchar nuestra voz.
San Juan Pablo II dijo en su Encíclica Christifideles Laici: “A nadie le es lícito permanecer ocioso”.
Hoy como ciudadanos tenemos muchas herramientas que podemos usar para hacernos escuchar.
Podemos elegir cómo ejercer nuestro apostolado, lo que no podemos hacer es quedarnos de brazos cruzados.

Entendiendo que es la única plataforma que moviliza pedidos de instituciones y ciudadanos comprometidos con los valores de la vida y la familia, ¿cómo afrontan los ataques que reciben desde organismos internacionales y grupos radicales para acallarlos?
-Sabemos que cuando levantamos la voz por los valores de la vida, la familia y la libertad vamos a recibir ataques.
Porque hay quienes dedican su vida a luchar por lo contrario, consideran el aborto como un derecho y quieren destruir la familia.
Los ataques son parte de nuestro trabajo, son signo de que estamos haciendo las cosas bien y de que estamos logrando resultados. Que nuestro trabajo “molesta”.
Como decía el Quijote: “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”.
¿Qué procesos técnicos implementan para validar los pedidos?
-Las firmas se realizan con datos básicos como nombre y apellido, email y código postal.
Validamos que sea un email real y sólo se puede firmar una vez con cada email.
Son una forma de ejercer presión sobre aquellos que toman las decisiones, ya sean políticos, líderes de empresas, funcionarios de organismos internacionales, etc.
Así como quienes defienden la cultura de la muerte tienen sus campañas y sus adalides, nosotros creemos que es fundamental que como movimiento provida y profamilia, trabajemos de manera organizada y que mostremos también con nuestras peticiones on-line que son muchos los ciudadanos que defienden estas causas.

Según sus datos, ¿qué informan sus métricas sobre la intensidad de la participación en temas religiosos frente a temas de política económica o derechos civiles?
-Nuestra experiencia muestra que la participación no depende únicamente de la temática en sí, sino también del contexto social y político del momento.
Hay temas que generan mayor movilización cuando están muy presentes en la agenda pública, cuando existe un debate legislativo importante o cuando reciben una fuerte cobertura mediática.
En esos casos, las personas sienten que aquello que valoran está en juego y reaccionan participando activamente.
Más que una diferencia fija entre temas religiosos, económicos o de derechos civiles, vemos que la intensidad de la participación suele estar muy vinculada a la actualidad y al impacto concreto que las personas perciben en sus vidas y en sus familias.
Para quienes creen que firmar online no sirve, ¿qué ejemplos de éxito darías para demostrar que el activismo digital sí mueve la aguja política y social?
-Hoy el activismo digital es una herramienta de participación ciudadana muy importante.
Muchas veces se minimiza una firma online, pero cuando miles de personas se expresan de manera organizada, eso genera un impacto real en dirigentes políticos, empresas, medios de comunicación y organismos internacionales.
En CitizenGO hemos visto campañas que lograron influir en los tomadores de decisiones.
Durante algunas entregas de firmas, ellos mismos nos han expresado que sintieron presión al recibir miles de correos electrónicos. Y en muchas ocasiones nos han recibido y escuchado por esa misma razón.
Las firmas online ayudan a generar presión pública, instalar debates y demostrar que existe una ciudadanía activa y comprometida.
Además, creemos que el trabajo en red y la colaboración con otras asociaciones y movimientos es fundamental para lograr un mayor impacto.
Cuando distintas organizaciones y ciudadanos nos unimos en torno a una causa común, la voz de la sociedad civil se vuelve mucho más fuerte.

Por ejemplo, el año pasado en Tucumán se intentó realizar un evento orientado a promover las llamadas “infancias trans”. En ese momento nos pusimos en contacto con asociaciones locales que ya venían trabajando sobre el tema y lanzamos una campaña de firmas para visibilizar la preocupación de muchísimas familias y ciudadanos.
La petición se difundió muy rápidamente y reunió más de 25 mil firmas en apenas unos días.
Gracias al trabajo conjunto entre organizaciones locales y la movilización ciudadana, finalmente se logró frenar la realización de ese evento.
Creo que ese tipo de experiencias muestran que cuando la sociedad civil se organiza y participa, sí puede generar impacto.
Más info del caso aquí: https://www.citizengo.org/es-ar/fm/16604-no-con-nuestros-hijos:-frenemos-el-congreso-de-%E2%80%98infancias-trans%E2%80%99-en-tucum%C3%A1n
¿Qué les sugieres a los ciudadanos con vocación y proyectos sociales, religiosos o políticos, para aplicar en las redes sociales?
-Les diría que no tengan miedo de participar y de expresar sus convicciones con claridad y respeto.
Las redes sociales hoy son una herramienta enorme para comunicar ideas, generar comunidad y movilizar personas en torno a causas concretas.
Muchas veces uno piensa que su voz no tiene impacto, pero la suma de muchas voces comprometidas puede generar cambios culturales y sociales muy importantes.
Lo fundamental es ser perseverantes y no resignarse a quedarse callados ante la injusticia.
De hecho, hoy en día las redes sociales nos dan la oportunidad de hacer escuchar nuestra voz cuando los grandes medios no nos dan lugar.

¿Cómo ves el futuro de Occidente, y la sociedad argentina en particular, en cuanto a lo que se llama “batalla cultural”, para revertir las políticas implementadas por años por gobiernos pro ideología de género en la sociedad?
-Creo que estamos viviendo momentos de bastante oscuridad en Argentina y todo Occidente.
Durante muchos años se impulsaron políticas e ideas vinculadas al aborto y a la ideología de género desde distintos gobiernos, organismos internacionales y espacios educativos y culturales.
Pero también veo que muchos ciudadanos están despertando y se animan a participar activamente para defender sus convicciones y los valores en los que creen.
Yo tengo esperanza, porque sé que al final del día, todo está en manos de Dios.
Un día Él nos va a preguntar qué hicimos con los talentos que nos dio y no podemos llegar con las manos vacías.
Recuerdo siempre que un sacerdote nos dijo a un grupo de jóvenes, en un momento difícil, que Dios no nos iba a preguntar por nuestras victorias, sino por nuestras cicatrices.
Esas cicatrices son nuestro mejor trofeo, porque son la muestra de que no bajamos los brazos y dimos la lucha.
Si los que defendemos la vida, la familia y la libertad nos quedamos callados en la vida pública, esas ideas van a seguir avanzando sin resistencia.
Pero cuando nos organizamos, participamos y damos batalla a nivel cívico, político y cultural, es posible generar cambios reales.
La historia demuestra que las transformaciones culturales siempre comienzan con ciudadanos convencidos y comprometidos.

Gracias, Silvina!
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