Guerra abierta con bombardeos y bloqueos en el estrecho de Ormuz
La tregua pactada en junio se ha quebrado definitivamente, sumiendo al Golfo Pérsico en un escenario de hostilidades directas. En las últimas horas, la escalada militar entre Washington y Teherán ha alcanzado niveles críticos, amenazando la estabilidad de los mercados energéticos globales y desatando una ola de esfuerzos diplomáticos urgentes para frenar un desastre mayor.
Escalada militar en el Golfo
El enfrentamiento bélico entre Washington y Teherán ha dado un giro dramático en las últimas horas, rompiendo los límites de las zonas costeras. Por quinta noche consecutiva, ambas naciones intercambiaron bombardeos masivos de alta precisión, llevando el conflicto terrestre y aéreo de una disputa marítima a una guerra abierta regional de gran envergadura. El balance total de víctimas sigue en aumento, y el Ministerio de Salud de Irán ya reporta al menos 35 muertos y más de 300 heridos acumulados en la última oleada de violencia.
El panorama militar se ha transformado drásticamente debido a las operaciones ejecutadas entre la noche de ayer y la mañana de hoy:
- EE. UU. ataca cerca de Teherán: El Mando Central estadounidense (CENTCOM) expandió el radio de su campaña aérea ejecutando un bombardeo de siete horas con municiones de precisión. Por primera vez, los ataques alcanzaron objetivos militares situados en el norte de Irán y en las proximidades de la capital, Teherán, además de golpear infraestructura en la provincia vecina de Semnan y en ciudades costeras como Bandar Abbas, Chabahar y Ahvaz.
- Inhabilitación de un petrolero: Como parte de la reimposición de su bloqueo naval, fuerzas aéreas estadounidenses atacaron e inhabilitaron al buque cisterna M/T Belma (con bandera de Curazao) disparando misiles Hellfire directamente contra su chimenea tras ignorar las advertencias de no avanzar hacia el puerto iraní de la Isla de Jarg.
Contraofensiva de Irán en tres frentes regionales: La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) respondió expandiendo el conflicto hacia los países vecinos árabes que albergan tropas norteamericanas:
- Kuwait: Irán lanzó un ataque combinado de misiles de crucero y drones contra la base aérea de Ali Al Salem, dañando un almacén logístico, radares de alerta temprana y sistemas de defensa Patriot. Las autoridades kuwaitíes confirmaron la interceptación de 4 misiles y 21 drones.
- Bahréin: Drones iraníes atacaron las instalaciones logísticas, de combustible y de comando de la Quinta Flota de EE. UU. en la base de Sheikh Isa, activando las sirenas de ataque aéreo en el país insular.
- Jordania e Irak: Las fuerzas de defensa de Jordania interceptaron ocho misiles iraníes dirigidos a la base aérea de al-Azraq, mientras que cinco drones atacaron la ciudad iraquí de Erbil en las inmediaciones del consulado estadounidense.
Sacudida en los mercados globales
El retorno de la guerra abierta en el punto de tránsito de crudo más importante del mundo ha impactado de inmediato la economía mundial:
- Petróleo al alza: El precio del barril de crudo Brent y WTI ha registrado subidas abruptas debido al temor de un desabastecimiento prolongado por el bloqueo de Ormuz.
- Costes de transporte: Las tarifas de los fletes marítimos y los seguros de navegación para el transporte de mercancías en Medio Oriente se han disparado.
- Volatilidad bursátil: Las principales bolsas de valores del mundo abrieron a la baja, afectadas por la incertidumbre geopolítica y el riesgo de una escalada inflacionaria global.
Acciones diplomáticas y llamados a la paz
Ante el peligro inminente de un conflicto regional incontrolable, la comunidad internacional ha activado canales de emergencia:
- Llamado del Vaticano: El Papa León XIV emitió un enérgico llamamiento global, exigiendo el cese inmediato de los bombardeos y urgiendo a ambas potencias a regresar a la mesa de negociaciones para restablecer el alto el fuego.
- Presión internacional: Gobiernos de Europa y Asia coordinan esfuerzos diplomáticos contrarreloj en las Naciones Unidas para abrir corredores humanitarios seguros y flexibilizar el tránsito comercial en el estrecho.
Esta guerra demuestra una vez más que al final es el petróleo, y no solamente la capacidad atómica y las libertades civiles del pueblo iraní, lo que importa. Y muestra también la determinación del régimen iraní en proseguir con su agenda ideológica en la región, que exporta al mundo, también, con un islamismo extremo y violento.
La solución a este conflicto parece cada vez más lejano. Los esfuerzos de Paquistán y otros actores internacionales pueden lograrlo, si el régimen vé peligrar su fortaleza interna y Trump mira las próximas elecciones; o la ofensiva americana logra un triunfo militar, cosa que no parecería posible, hoy.
La paz verdadera sólo llegará por el diálogo y no la violencia. Con un acuerdo donde el sentido común prevalezca. Roguemos para que sea alcanzado.
