El invierno demográfico de CABA y sus contradicciones
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se enfrenta a un abismo demográfico sin precedentes. Los datos estadísticos oficiales no dejan margen para la especulación: la capital del país se está quedando sin niños. Sin embargo, detrás de las frías cifras económicas y de infraestructura, emerge una contradicción política alarmante que expone la desconexión entre la retórica oficial y las acciones gubernamentales. De hecho, Jorge Macri dijo, ya en los debates de 2018: “Yo estoy a favor de la vida”.
Resulta una paradoja que altos funcionarios de las administraciones locales se digan defensores de los valores de la vida y la familia, entonces, mientras que en la práctica cotidiana de la gestión de salud, se sostienen y profundizan políticas que atentan directamente contra la natalidad, por años.
La muestra más contundente de esto es la decisión del gobierno macrista de reforzar y aumentar significativamente la compra y distribución gratuita de fármacos abortivos como el misoprostol, que también lo hizo Axel Kicillof, sí, abiertamente abortista, y gobernador de Provincia de Buenos Aires.
Esta masiva adquisición de insumos específicos busca, deliberadamente, cubrir y compensar el vacío logístico que dejó el Gobierno Nacional tras su firme decisión de dejar de financiar y adquirir este tipo de medicamentos a nivel federal.
Las prioridades presupuestarias locales, por lo tanto, contradicen abiertamente el discurso pro-familia con el que intentan identificarse ante el electorado.
El golpe de gracia de la pirámide invertida: El impacto económico
Estas políticas que se sostienen con compras millonarias aceleran un fenómeno que tendrá consecuencias económicas devastadoras e inevitables para el erario público de la ciudad en el mediano plazo: el envejecimiento poblacional acelerado. Al combinarse una expectativa de vida cada vez más alta con una natalidad que roza mínimos históricos, la pirámide demográfica de CABA se está invirtiendo a pasos agigantados.
El impacto económico de este escenario ya se proyecta en tres ejes críticos:
- Colapso del sistema de salud local: Las enfermedades crónicas y los cuidados de larga duración propios de la tercera edad demandarán una porción cada vez mayor del presupuesto sanitario porteño. Con menos jóvenes aportando al sistema, el costo por habitante se multiplicará, saturando hospitales y centros de salud que hoy ya operan bajo alta presión.
- Reducción de la base impositiva y productiva: Una población envejecida implica una drástica disminución de la población económicamente activa (PEA). Al haber menos personas en edad de trabajar, la recaudación de impuestos locales (como Ingresos Brutos) caerá inevitablemente, limitando la capacidad de la ciudad para financiar obra pública, seguridad e infraestructura básica.
- Inviabilidad previsional y asistencial: Aunque los sistemas jubilatorios principales dependen de la esfera nacional, la ciudad deberá absorber una demanda creciente de subsidios sociales, programas de asistencia a la vejez y pensiones no contributivas locales. El gasto público social se disparará justo en el momento en que la generación de riqueza sea menor.
La radiografía del declive poblacional de CABA
El colapso de la natalidad en la Capital Federal ha dejado de ser una proyección a futuro para transformarse en una realidad que condiciona el presente de la ciudad:
- Tasa de natalidad crítica: CABA registra apenas 6,9 nacidos vivos por cada mil habitantes, una de las cifras más bajas de su historia y de toda la región.
- Crecimiento vegetativo negativo: El número de defunciones anuales supera sistemáticamente al de los nacimientos. La ciudad ya no se reproduce a sí misma.
- Cierre de aulas: La falta de niños en los sectores de la primera infancia y el nivel inicial ya provocó el cierre de más de un centenar de divisiones escolares estatales debido a la falta de matrícula.
- Índice de fecundidad: La media local se encuentra muy por debajo del 1,2 del promedio nacional, alejándose críticamente del 2,1 necesario para asegurar el reemplazo generacional mínimo.
Hoja de Ruta: Qué se debe hacer y qué se debe dejar de hacer
Frente a la contundencia de estos datos, la supervivencia demográfica de la ciudad exige un giro radical en las políticas públicas, abandonando las medidas que aceleran la crisis y adoptando de forma urgente estrategias de fomento familiar.
Lo que NO se debe seguir haciendo:
- Financiar la cultura del descarte: Cesar de forma inmediata las compras masivas y reforzadas de misoprostol y fármacos destinados a la interrupción del embarazo. El presupuesto de salud no puede utilizarse para suplir la baja de fondos nacionales en detrimento de la vida por nacer.
- Promover la sexualidad sin responsabilidad: Desmantelar las campañas públicas que disocian la sexualidad de la responsabilidad afectiva, reproductiva y el cuidado de la salud. Y dejar de ofrecer el aborto en hospitales como “solución final”.
- Ignorar el invierno demográfico en el presupuesto: Dejar de tratar la baja de nacimientos como una variable menor, ignorando el impacto que tiene a mediano plazo en el sistema previsional y productivo de la ciudad.
Lo que SÍ se debe empezar a hacer:
- Redireccionar los recursos hacia la maternidad: Utilizar los fondos que antes se destinaban a insumos abortivos para crear medidas concretas como un subsidio universal por nacimiento y herramientas de asistencia integral a la embarazada vulnerable, con presupuesto y recursos humanos oficiales; y no sólo apoyar a ONG´s que lo hacen ad honorem por vocación; sino coordinando las acciones y logística.
- Implementar incentivos fiscales locales: Diseñar exenciones en el impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) o en Patentes para aquellas familias residentes de CABA que tengan tres o más hijos, entre otras medidas; como las que algunos países europeos ya lo hacen.
- Garantizar infraestructura de cuidado: Crear una red de jardines maternales y guarderías públicas de horario extendido para que las familias jóvenes puedan conciliar de forma real la vida laboral con la crianza, devolviendo a la familia el lugar central como política de Estado. En Reino Unido, por ejemplo, el estado solventa servicios de guarderías y niñeras a su costo.
Con los índices más complejos, CABA debe ser la primera en revertirlos
El gobierno de CABA no es el único, obviamente. Pero es el que corre el mayor peligro por los índices, estadísticas; y acciones que se realizaron mal y aún se siguen realizando. Y es hoy el ejemplo a no seguir. Pero que por su centralidad mediática, debería dar ejemplo, doblemente.
Y aunque el sentido común empieza a llegar a muchos dentro y fuera de la administración, las políticas progénero y pro aborto siguen.
Recientemente la vicejefe de gobierno de CABA Clara Muzzio señaló lo que aún no se anima a señalar Jorge Macri, de quien se esperaba le brindara su apoyo explícito en esta batalla que está dando en soledad contra el colectivo LGBT-Feminista; luego de que ella expresó en una entrevista a Mendoza OnLine su rechazo a la educación sexual de la ESI (que promociona la promiscuidad sexual y el aborto).
Será muy bueno que también, valientemente, señale (ante las estadísticas innegables) su rechazo a la compra por parte de CABA de las pastillas abortivas, responsables de más de 40% de las muertes de niños viables por nacer. Y por supuesto, que en coherencia con lo que expresó en 2018, Jorge Macri las retire, en defensa de la vida de los niños por nacer y de la ciudad, que empezó a agonizar, aunque muchos no lo noten o no lo quieran ver, todavía.
