HM Televisión presentó La fuerza del Amor, un documental dedicado a Jérôme Lejeune (1926-1994), médico e investigador francés que descubrió la causa genética del síndrome de Down y consagró buena parte de su vida a la defensa de las personas con trisomía 21. El trabajo, con motivo del centenario de su nacimiento, aborda su trayectoria científica, su compromiso con la vida humana y las consecuencias personales y profesionales de sus convicciones.
En 1958, a los 32 años, Lejeune descubrió que el síndrome de Down se debe a la presencia de una copia adicional del cromosoma 21. El hallazgo supuso un hito en la historia de la genética, ya que permitió identificar por primera vez la causa cromosómica de un síndrome. Sin embargo, el investigador pronto advirtió que su descubrimiento también podía servir para identificar a los niños con trisomía 21 antes de su nacimiento y facilitar el aborto selectivo.
Ante esa realidad, asumió un compromiso público con la defensa de la vida de las personas con síndrome de Down, sin abandonar su búsqueda de tratamientos que permitieran mejorar su calidad de vida. “Tenía la impresión de que, si no los defendía yo, que era su médico, nadie lo haría. Si me hubiera callado, para mí habría sido como abandonarlos por cobardía justo cuando los estaban condenando al exterminio”, afirmó Lejeune.
El científico era consciente de que esa postura podía perjudicar su carrera y aislarlo de parte de la comunidad científica. Incluso consideraba que su posición podía alejarlo de la posibilidad de obtener el premio Nobel. Con humor, resumía el dilema: “Pero entre eso y retorcerles el cuello a los pequeños, ¿hay algo que plantearse?”.
Su vínculo con la Iglesia
La Iglesia reconoció tanto su labor científica como su compromiso con la vida humana. En 1974, el papa Pablo VI lo nombró miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias. Años después, san Juan Pablo II, con quien mantuvo una estrecha amistad, lo designó en 1994 primer presidente de la Pontificia Academia para la Vida. Lejeune murió apenas 33 días después de ese nombramiento.
En una carta dirigida al cardenal Jean-Marie Lustiger, entonces arzobispo de París, Juan Pablo II rindió homenaje al investigador y destacó su testimonio cristiano. Lo describió como un hombre para quien “la defensa de la vida se convirtió en un apostolado” y subrayó la necesidad de esa forma de compromiso laical en el mundo contemporáneo. El papa Francisco lo declaró venerable el 21 de enero de 2021, tras el reconocimiento de sus virtudes heroicas.
El testimonio de su hija y de especialistas en bioética
Para abordar el legado de Lejeune, HM Televisión reunió a varios especialistas y familiares del investigador. Entre los participantes se destaca su hija, Karin Le Méné, quien habitualmente concede pocas entrevistas. Según la productora, la propuesta del documental la llevó a participar en este trabajo sobre la figura de su padre.
“Para mi padre toda vida humana era sagrada, toda persona humana tenía derecho a vivir, independientemente de su edad, enfermedad o condición social. Él amaba a sus pacientes y los amaba porque veía en ellos a personas, hijos de Dios, no a ‘monstruos’ como a menudo llamaban a las personas con trisomía 21”, expresó.
También participa su esposo, Jean-Marie Le Méné, presidente de la Fundación Jérome Lejeune, junto con cuatro representantes de la Fundación Jérome Lejeune España: la doctora Mónica López Barahona, presidente de la entidad; Pablo Siegrist Ridruejo, director general; la doctora Elena Postigo Solana, presidenta de la Cátedra Internacional de Bioética Jérome Lejeune, y la doctora Pilar García Fernández, directora médica y pediatra.
El documental presenta la defensa de la vida y de la dignidad de cada persona como el eje de la trayectoria de Lejeune. También muestra cómo su fe cristiana orientó sus decisiones y lo llevó a asumir las consecuencias de sus convicciones en el ámbito personal y profesional. La fuerza del Amor propone así un acercamiento a la vida de un investigador que unió su trabajo científico con la defensa de las personas más vulnerables.
Fuente: AICA
