El Senado de la Nación inauguró el pasado 23 de diciembre un oratorio católico permanente en el Palacio Legislativo. El espacio quedó bajo el patronazgo de Santa María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como Mamá Antula, y fue presentado en un acto encabezado por la vicepresidenta de la Nación y presidenta de la Cámara Alta, Victoria Villarruel. La ceremonia contó con la presencia de autoridades eclesiásticas y funcionarios del ámbito institucional, incorporando así un lugar de oración y recogimiento al corazón de la actividad parlamentaria.
La creación del oratorio se produce en un contexto particular, marcado por un vínculo distante entre el Poder Ejecutivo y la jerarquía católica local. El presidente Javier Milei no ha mantenido hasta el momento encuentros formales con los obispos argentinos desde su asunción, algo inusual en la tradición política nacional, aunque sí mantuvo una audiencia con el papa Francisco durante 2024.
Un gesto simbólico en el ámbito institucional
La apertura del oratorio no implica cambios jurídicos ni normativos, pero sí representa un gesto simbólico de fuerte carga institucional. Ubicado en el tercer piso del edificio del Congreso, el espacio queda habilitado como ámbito de oración personal y recogimiento espiritual para legisladores, trabajadores del Senado y visitantes.

La elección de Mama Antula como patrona no resulta casual. La santa argentina, canonizada recientemente, fue una laica consagrada del siglo XVIII que supo sostener su fe y su compromiso social en contextos adversos. Su figura encarna una espiritualidad activa, profundamente vinculada a la vida pública, y representa un referente histórico y religioso de gran relevancia para la identidad nacional.
Presencia de autoridades civiles y eclesiásticas
La ceremonia contó con la participación del nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Mirosław Adamczyk, y del vicario general de la arquidiócesis de Buenos Aires, presbítero Pedro Cannavó. La presencia de representantes de la Iglesia junto a autoridades del Senado subrayó el carácter institucional del acto.
También asistieron funcionarios de distintas áreas de la Cámara Alta, entre ellos el director general de Cultura del Senado, Daniel Abate; la directora general de Relaciones Internacionales, Isolina Correa Monterrubio; y la directora general de Relaciones Institucionales, Iris Speroni, además de otros responsables vinculados a la gestión cultural e institucional del cuerpo legislativo.
Un espacio con proyección federal
Más allá de su función inmediata, el oratorio fue concebido con una fuerte impronta federal. Durante el acto, Victoria Villarruel destacó la devoción mariana del pueblo argentino y anunció que el espacio irá incorporando progresivamente advocaciones marianas representativas de todas las provincias.
«Con el paso del tiempo va a haber advocaciones de todo el país: la Virgen de Itatí, Nuestra Señora del Valle de Catamarca, la Virgen de Luján. Vamos a pedirle a cada provincia que pueda tener su representación en este lugar que es de todos», afirmó la vicepresidenta.
De esta manera, el oratorio busca reflejar no solo una tradición religiosa compartida, sino también la diversidad cultural y espiritual que atraviesa el territorio nacional, en sintonía con el carácter federal del Senado de la Nación.
Tradición, Constitución y vida pública
La creación de este espacio se inscribe en una lectura histórica del vínculo entre la Argentina y el catolicismo, presente desde los orígenes del país y acompañando su desarrollo político y social. La iniciativa dialoga con el marco constitucional vigente, que garantiza la libertad religiosa y, al mismo tiempo, reconoce un vínculo particular entre el Estado argentino y el culto católico apostólico romano.
El oratorio se propone así como un ámbito donde la dimensión espiritual pueda convivir con la responsabilidad política cotidiana, recordando que incluso en los espacios más seculares del poder público, la búsqueda de sentido, trascendencia y reflexión personal continúa teniendo un lugar en la vida institucional de la Nación.