Trump, Maduro y el derecho internacional
Se reproducen a continuación un par de tuits publicados por el Padre Javier Olivera Ravasi en la plataforma “X” ( https://x.com/PJavierOR )
4 de Enero de 2026:
“El bien del pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración” (León XIV, 4 de enero de 2026).
– Que “irrumpieron en la soberanía de otro país”.
– Que “sólo es por el petróleo”.
– Que “los judíos están detrás”.
– Que “pasará lo que pasó en otros países en donde USA se metió”.
– Que “si lo hacen ahora con Venezuela lo harán luego con otros”.
– Que “no están cumpliendo con las normas de la ONU” (¡como si el derecho internacional público sólo dependiera de las normas positivas de ese pobre angelito!).
Todos, todos, todos los puristas que ahora se rasgan las vestiduras por la irrupción de USA en Venezuela olvidan el régimen castro-chavista que viene rigiendo en ese país hermano desde hace décadas; un régimen que obligó a 9 millones de venezolanos a emigrar, con presos políticos, con elecciones ficticias y una tiranía comunista real.
Y quieren medir con su “ortodoxómetro” de escritorio las acciones de Trump, que ni es ni Constantino ni llamará al tercer Concilio de Nicea, pero que fue el único que se animó a ponerle el cascabel al gato.
Es obvio que su primera intención no ha sido la de liberar a ese país, sino la de continuar con la Doctrina Monroe, pero así y todo, les está haciendo un gran bien a los hermanos venezolanos si es que lo aprovechan.
Además (soy anti-comunista y anti-liberal, porque soy católico), hay una realidad incómoda y es ésta: históricamente, los cristianos han vivido siempre mejor bajo regímenes liberales que bajo regímenes comunistas.
Por eso, bien por el papa y su principio de realismo aristotélico: “El bien del pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración”.
Recemos por la pronta instauración de una paz soberana en Venezuela. P. Javier Olivera Ravasi, SE
6 de Enero de 2026:
Ni Trump ni Melania son los Reyes Católicos, ni Maduro es Moctezuma, pero la soberanía no es un derecho absoluto.
Así nomás, como se lee: ni la soberanía, ni la propiedad privada, ni siquiera el derecho a la vida son, per se, derechos absolutos (por eso, en caso de catástrofe, los bienes se vuelven comunes o se puede matar en guerra justa o en legítima defensa).
Y por eso, una soberanía puede perderse, como la patria potestad en un mal padre.
La soberanía es instrumental, no absoluta, pues existe para servir al orden justo, no para impedirlo. De lo contrario, se vuelve todo anarquía y, por ende, tiranía, porque Santo Tomás enseña que la comunidad política existe para garantizar el orden y la paz (De Regno, I, 1).
El fin del gobierno es la paz y la unidad ordenada, el bien común.
Cuando ese fin desaparece: la ausencia de autoridad eficaz hace que el cuerpo político quede moralmente enfermo y la soberanía se convierta en relativa.
Muchos están dogmatizando hoy sobre lo opinable, olvidando los principios (que no son los de la ONU), sino los del derecho natural más fundamental analizado por Santo Tomás y la Escuela de Salamanca.
Esto no es Matemática, por lo que no hay certezas de ese tipo, sino sólo posibles o probables (técnicamente, opiniones, por lo inconcluso del caso).
Es análogo (a-ná-lo-go, que no igual) al tema de la conquista de América. Repito: análogo (en algo igual, en algo distinto).
Porque si no, ¿qué derecho tenía España en invadir América?
Más allá de las Bulas Alejandrinas y la donación papal, la Escuela de Salamanca, con Francisco de Vitoria a la cabeza (¡justamente, el padre del derecho internacional público!), decidió que había cierto derecho natural por parte de España a la conquista, aún cuando los soberanos caníbales y demoníacos no lo quisiesen.
Me dirán: “¡Es que ni Trump ni Melania son los Reyes Católicos, ni Maduro es Moctezuma!”
Y es verdad: pero las acciones se analizan a la luz de los principios y no a partir de las personas que las llevan a cabo.
A nivel de principios (de prin-ci-pios y no de petrodólares, ni de sionismos, ni de doctrinas Monroe$), podrían analizarse (“podrían pensarse”, pues no es dogma, repito) los hechos a partir de lo que la Escuela de Salamanca planteó en el siglo XVI sobre los “Justos títulos” que tenía España para invadir América:
Y España, según Vitoria, tenía derecho a invadir América, entre otras cosas por:
1. La sociedad y comunicación natural de los bienes “Los españoles tienen derecho a recorrer los territorios de los Indios y a permanecer allí, mientras no causen daños a los bárbaros, y estos no pueden prohibírselo”.
2. Por la tiranía de los gobernantes
Los españoles pueden intervenir en favor del pueblo local “ante el daño de los inocentes, como cuando se ordena el sacrificio de hombres o la matanza de hombres libres de culpa con el fin de devorarlos”.
3. La verdadera y libre elección de los ciudadanos
“Si los bárbaros mismos, comprendiendo la prudente administración de los españoles, libremente quisieran –tanto los príncipes como los súbditos– tener y recibir como soberano al rey de España, este podría ser y sería título legítimo y aun de derecho natural”.
4. La razón de aliados y amigos que permite una invasión
“A veces los mismos bárbaros guerrean entre sí legítimamente, y la parte que padeció injusticia y tiene derecho a declarar la guerra, puede llamar en su auxilio a los españoles y repartir con ellos el botín de la victoria”.
El tema fue tratado en mi libro Que no te la cuenten 1. La falsificación de la historia, cap VII.
Todo esto, salvo mejor opinión y sin ánimo de excomunión
Recemos entonces, como pidió el Papa León XIV, por la paz en Venezuela, porque “el bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración… garantizando la soberanía del país”, soberanía que recuperará una vez que los tiranos caigan definitivamente, con ayuda de afuera o sin ella.
Autor: P. Javier Olivera Ravasi, SE
Fuente: Que no te la cuenten