El colapso del sistema cloacal y el código de edificación urbana
Hace un año señalábamos en estas páginas la gravedad de la falta de planificación urbana en Tucumán, en particular en el Gran San Miguel de Tucumán, en la ocasión de los desbordes por tormentas, la escasez de desagües maestros, y de desagües pluviales subterráneos en las calles tucumanas, imprescindibles para que las arterias no se conviertan en ríos, en pocos minutos, como ocurre cada verano.
Hoy, la planificación urbana muestra otro problema más, señalado hasta el hartazgo por no pocos urbanistas y arquitectos, y que por supuesto nunca son consultados por algunos pares que siguen en funciones municipales y que, increíblemente, no miran lo que muchos colegas ven: La urgente toma de medidas sobre la construcción en altura en el radio céntrico de la ciudad. Problema central del que también es causa del desborde cloacal, hoy.
Problema previsible
Las razones no son otras que la dimensión de la infraestructura sanitaria (que no cambia de tamaño, a pesar de que tal vez algunos concejales, que votaron sucesivamente Código de Edificación Urbana tras Código, crean que sí, mágicamente.
Votaciones permitiendo cada vez, edificios más altos en una cuadrícula urbana que, bueno es decirlo también, está implosionada por la cantidad de familias que viven en esas manzanas, que fueron pensadas para viviendas unifamiliares cuando se las trazó.
Hoy, en el sector que denominamos las “cuatro avenidas” viven más de 400 familias por manzana, y en otras el doble o el triple, en edificios de 10 o más pisos. Familias que tampoco tienen dónde estacionar sus autos (porque esos mismos concejales aprobaron la construcción sin la previsión de cocheras!).
Pero lo más grave: Esa irresponsabilidad edilicia permitida por intendencia tras intendencia logró que algo huela mal, muy por encima de las oscuras razones por las que aprobaron esos Códigos de Edificación: el colapso de las cloacas, pensadas, como señalamos, para no más de 40 viviendas unifamiliares por cuadra.
¿Qué hacer ante la situación?
Sí, la Municipalidad debería hacer un gasto multimillonario para proveer de nueva infraestructura cloacal acorde al volumen de líquidos cloacales: pero eso es hoy imposible.
El intendente interino de San Miguel de Tucumán y presidente del Concejo Deliberante, Fernando Juri, afirmó recientemente que el colapso del sistema cloacal y sanitario de la ciudad es consecuencia directa del crecimiento demográfico y estructural que experimentó la Capital en las últimas décadas, sin una actualización acorde de la normativa urbana. Y tiene razón.
Y ese crecimiento demográfico y estructural es responsabilidad de quienes aprobaron el Código de Edificación, que obviamente no previó lo que muchos le señalaron a los responsables, por muchos años.
¿Cómo se soluciona?
Ante la emergencia, lo primero es no aprobar la construcción de ni un edificio más hasta que se redacte un Código de Edificación Urbana (CEU) que por una vez, resuelva (y no agrave) los problemas que el actual código está produciendo casi “para siempre”.
San Miguel de Tucumán (y las ciudades que pertenecen al Gran San Miguel de Tucumán, para que no sigan por el mismo camino), necesitan un Código que:
- No permita la construcción de edificios en altura en las 4 avenidas, a imitación de cuidades europeas (París, Londres, Roma, entre otras, que en la zona “histórica” no se permite innovar, y hasta la más mínima reparación o pintura de fachada debe ser aprobado por la administración).
- Preserve la cuadrícula urbana original, que está colapsado y no aguanta más.
- Ordene el caos vehicular habilitando la construcción de cocheras mediante la exención de tasas municipales.
- Incentive por la misma vía la instalación de centros comerciales fuera de las 4 avenidas.
- Permitir la construcción de edificios en altura en los sectores de la ciudad con calles y veredas más amplias, y fundamentalmente con infraestructura más nueva: cloacas y red de agua que permiten brindar un mejor servicio que las cloacas de 1900 del casco viejo, o las de 80 años o más, de las 4 avenidas. Que bueno es decirlo, hoy soportan en el centro cientos de edificios de 10 o más pisos, levantados sin la menor consideración a la infraestructura existente, que deberían haberla tenido los señores intendentes y sus concejales, que lo permitieron.
- Por supuesto, estos edificios, además, deberán prever cocheras para cada unidad habitacional, y cocheras adicionales (todos sabemos que una familia que puede adquirir un departamento nuevo es muy posible que tenga más de un vehículo).
La realidad impone un freno
Hay, como dijimos, muchísimos edificios construídos sin cocheras, y muchos otros con menos de la mitad de estacionamientos que precisan sus ocupantes. Un despropósito que sólo se entiende por negligencia o ventaja permitida a favor de la construcción privada.
El Código deberá prever muchos más ítems, pero que no necesariamente hacen al problema de las cloacas que hoy tratamos. Un cáncer de los muchos que tiene Tucumán y no puede esperar
No se soluciona con comisiones que lo estudien. Es necesario soluciones inmediatas. Y objetivos claros para no repetir lo mismo de siempre en el próximo Código de Edificación.
Las necesidades económico-financieras de la municipalidad y el CEU
Aquí es importante señalar que las propuestas no son ingenuas, y las causas tampoco lo fueron. La municipalidad necesita recursos. Y la forma que siempre se usó (además de cargar con impuestos y tasas a los contribuyentes) fue la construcción: Nuevos vecinos y actividades comerciales; nuevos ingresos para la ciudad. Pero de ahora en más no debe ser a cualquier costo. El bien común de todos los tucumanos está en juego.
Y por supuesto, como en tantas ciudades, se debe llamar a profesionales, no a empleados de la municipalidad (con todo respeto por ellos) que evidentemente no tomaron nota en estos años ni menos hicieron algo por resolverlo, ya no mediante un Código sino con soluciones viabilizadas mediante Ordenanzas (como las que se proponen aquí).
¿A quienes llamar para buscar soluciones?
Llamar a concursos costosos no es la forma, sino llamar primero a profesionales de las Universidades locales, al Colegio de Arquitectos de Tucumán, a profesionales con experiencia en otras provincias, incluso en el exterior, que pueden brindar alternativas, también con una perspectiva distinta, y con soluciones que permitan no agravar, e incluso, ir solucionando la vida de los vecinos.
¿Será posible? Con voluntad, y dejando de lado orgullos (e intereses que no son los de los vecinos en general) se puede. Lo hicieron grandes ciudades que pudieron preservar su viabilidad e incluso identidad urbana.
Si, sabemos que la construcción de infraestructura que no se vé, no suma votos. Roguemos que el “cordón cuneta” sea un mal recuerdo, y que de aquí en más se construyan nuevas manzanas con infraestructura adecuada a una vida previsible no sólo para los próximos 40 años, sino muchos más.
Los tucumanos lo merecen.