Privacidad, sencillez y deporte: así es la nueva residencia del Papa León XIV
El Papa León XIV, conocido por su estilo de vida activo y deportista, se prepara para mudarse pronto al Palacio Apostólico, pero rompiendo con algunas tradiciones. En lugar de ocupar los históricos apartamentos pontificios —deshabitados durante más de 13 años desde la elección del Papa Francisco, quien prefirió la sencilla Casa Santa Marta—, el Pontífice ha optado por una residencia más discreta y funcional: un ático o buhardilla en la zona superior del palacio.
Esta decisión marca un regreso al Palacio Apostólico tras un largo paréntesis, aunque con un enfoque renovado en la privacidad, la sencillez y el bienestar personal. Las obras de rehabilitación han finalizado recientemente, y el traslado parece inminente. Fuentes italianas como La Repubblica y otros medios vaticanistas han detallado las características principales de este espacio, que refleja el carácter práctico y deportivo del Papa.
Un espacio adaptado al Papa deportista
Que León XIV es un Papa deportista ya es vox populi. Desde su etapa como cardenal, frecuentaba gimnasios y pistas de tenis en Roma. En particular, solía jugar al tenis en la cancha de la curia de los agustinos, cerca del Vaticano, al menos una vez por semana. Un religioso agustino lo describió como «un muy buen jugador» que practica el deporte por salud, para aliviar el estrés y por el simple placer de jugar.
Esta afición no ha desaparecido en su pontificado. El propio Pontífice ha confesado que, durante sus habituales días de descanso en Castel Gandolfo —a los que acude religiosamente cada martes—, aprovecha para desconectar combinando lectura, oración y actividad física: «Un poco de piscina… Sí, sí. Creo que el ser humano, para cuidarse bien de verdad, todos deberían hacer un poco de actividad física, junto con el alma, todo junto… hace mucho bien.«. También incluye tenis y natación en la piscina de la villa papal, renovada en tiempos anteriores.
Por eso, en su nuevo apartamento no podía faltar un gimnasio. Según las descripciones, se trata de un espacio ubicado en uno de los laterales del palacio, con vistas al edificio circular del IOR (el Instituto para las Obras de Religión, o Banco Vaticano). Este detalle no sorprende: el ejercicio forma parte integral de su rutina para cuidar cuerpo, mente y espíritu.
Características del ático: privacidad y convivencia
El apartamento se sitúa en la buhardilla o ático, entre la tercera loggia (desde donde el Papa se asoma los domingos para el Ángelus) y el techo del Palacio Apostólico. A diferencia de los dormitorios papales tradicionales —cuyas ventanas daban directamente a la Plaza de San Pedro y permitían adivinar la presencia del Pontífice por la luz encendida—, esta nueva residencia mira hacia un patio interior, priorizando la seguridad y la privacidad.
- No habrá baño privado dentro de la habitación del Papa; se accede desde el pasillo.
- Predomina una decoración sobria: colores blancos, muebles básicos de estilo comercial y funcional.
- Incluye una pequeña capilla y acceso a la azotea, donde Juan Pablo II mandó instalar una réplica de la Gruta de Lourdes para la oración.
- Hay habitaciones adicionales para invitados o colaboradores.
- El Papa convivirá con sus dos secretarios personales de confianza: los padres Edgard Iván Rimaycuna (peruano) y Marco Billeri (italiano), para quienes se han habilitado estancias específicas.
Desde su elección, León XIV ha seguido residiendo en su apartamento de cardenal, en el edificio del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio), un lugar práctico y comunitario que ya frecuentaba.
Un cambio simbólico y práctico
El regreso al Palacio Apostólico —aunque sea a un ático discreto— contrasta con la opción de Francisco y recupera una tradición interrumpida. Sin embargo, la elección del espacio elevado y menos visible, junto con la inclusión del gimnasio y la convivencia cercana con sus secretarios, refleja un pontificado que busca equilibrar el servicio petrino con un estilo de vida saludable, sencillo y comunitario.
Mientras los romanos y turistas han visto durante meses una gran grúa en la fachada del Palacio Apostólico por las reformas, pronto la luz que indicaba la presencia papal podría venir de una ventana diferente: no la tradicional hacia la plaza, sino hacia el interior, simbolizando un papado más reservado pero igualmente activo… también en lo deportivo.
Fuente: Exaudi
