Cayó la tregua por ataque de Israel a Beirut y el sur del Líbano
La tregua anunciada recientemente entre Estados Unidos e Irán, que había generado expectativas de una posible desescalada del conflicto en Oriente Medio, quedó seriamente debilitada tras nuevos ataques de Israel sobre Beirut y el sur del Líbano. La continuidad de las operaciones militares vuelve a sembrar dudas sobre la efectividad real del alto el fuego y sobre la posibilidad de alcanzar una paz duradera en una de las regiones más inestables del mundo.
De hecho, Irán a informado que volvió a cerrar el Estrecho de Ormuz en represalia a los ataques israelíes en El Líbano.
Una tregua que duró poco
El entendimiento entre Washington y Teherán había sido presentado como un primer paso para reducir las tensiones, con la expectativa de que otros actores regionales acompañaran la iniciativa. Incluso se había mencionado la posibilidad de que la pausa en las hostilidades facilitara la reapertura plena del estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético mundial, hoy cerrado nuevamente. Aún así, hasta hoy, EEUU no ha reanudado acciones bélicas, y cumple lo pactado.
Sin embargo, Israel, y luego de aceptar 12 horas antes la tregua, se desdijo a la madrugada de hoy, y dejó en claro que no se consideraba alcanzado por ese acuerdo en lo que respecta a sus operaciones contra Hezbollah, el grupo armado que opera en el sur del Líbano y que cuenta con el respaldo político y militar de Irán, y realizó un bombardeo sin precedentes incluso en la misma ciudad de Beirut, con un luctuoso saldo de víctimas.
Islamabad, la última posibilidad
Esta diferencia de interpretación terminó debilitando el espíritu mismo de la tregua, que en la práctica comenzó a mostrar grietas desde el primer momento. Y hoy sólo se espera que las conversaciones en Islamabad todavía puedan lograrse este viernes, de la mano de Pakistán, como principal mediador. Y que ha pedido que Israel se sume a la tregua.
Los ataques y sus consecuencias
Los bombardeos israelíes alcanzaron zonas urbanas y localidades del sur libanés, provocando nuevas víctimas civiles, daños en viviendas e infraestructura, y un renovado desplazamiento de familias que vuelven a quedar atrapadas en medio de un conflicto que no les pertenece.
Israel sostiene que sus operaciones buscan neutralizar posiciones de Hezbollah y evitar nuevos ataques contra su territorio. Sin embargo, la magnitud de los daños en áreas civiles ha generado fuertes cuestionamientos internacionales sobre la proporcionalidad de estas acciones y sobre el impacto humanitario que provocan.
El gobierno libanés denunció que estas ofensivas ponen en riesgo cualquier intento de estabilización regional y pidió mayor presión internacional para evitar una escalada aún mayor.
La preocupación internacional
China expresó su preocupación por la fragilidad del alto el fuego y reiteró su llamado a que todas las partes respeten los acuerdos alcanzados. El gigante asiático también destacó la importancia de mantener la estabilidad regional para evitar impactos en la economía global, especialmente en el mercado energético.
Por su parte, varios países europeos manifestaron su inquietud por la continuidad de las operaciones militares. Francia, Alemania y otros gobiernos insistieron en la necesidad de fortalecer los canales diplomáticos y evitar acciones unilaterales que puedan hacer fracasar cualquier intento de negociación. En particular, el gobierno de Macron señaló que no puede haber acuerdo sin incluir a El Líbano.
Un escenario incierto
El riesgo ahora es que esta tregua parcial termine siendo apenas una pausa táctica en un conflicto más amplio. La continuidad de los ataques podría provocar reacciones indirectas de Irán o de grupos aliados, lo que volvería a tensar el equilibrio alcanzado con dificultad en los últimos días.
Por ahora, la tregua sigue en pie, entonces, sólo en los papeles. En el terreno, la realidad demuestra que la paz en Oriente Medio continúa siendo frágil, condicionada por intereses estratégicos y marcada por la persistencia de enfrentamientos que siguen cobrando víctimas civiles y alejando una solución definitiva.
Mientras, El Papa León XIV había manifestado su “satisfacción y esperanza” ante el anuncio inicial de una tregua de dos semanas. Calificó el acuerdo como un “signo de viva esperanza” y exhortó a las partes a priorizar la vía del diálogo. Que hoy, luego de los hechos en Beirut y el cierre de Ormuz, es más necesario que nunca. Y ha convocado a una Vigilia de Oración por la Paz para el próximo 11 de abril en la Basílica de San Pedro. Dios escuche las oraciones. Y los protagonistas de la guerra también, en Islamabad.
