Con motivo de una nueva edición de la Marcha por la Vida en Estados Unidos, celebrada este viernes 23 de enero y que tuvo su principal convocatoria en la ciudad de Washington, el papa León XIV decidió acompañar la iniciativa con un mensaje dirigido a los participantes.
La manifestación, una de las más relevantes a nivel mundial en defensa de la vida, reunió a miles de personas en la capital estadounidense. En ese contexto, el pontífice hizo llegar un mensaje especial, cuyo contenido se presenta a continuación en su versión traducida al castellano:
“A los participantes en la Marcha por la Vida 2026 Envío un cordial saludo a todos los que participan en la Marcha por la Vida 2026. Asimismo, les expreso mi más sincero agradecimiento y les aseguro mi cercanía espiritual al reunirse para dar este elocuente testimonio público con el fin de afirmar que «la protección del derecho a la vida constituye el fundamento indispensable de todos los demás derechos humanos» (Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, 9 de enero de 2026).
De hecho, «una sociedad solo es sana y progresa verdaderamente cuando salvaguarda la santidad de la vida humana y trabaja activamente para promoverla» (ibíd.).
En este sentido, os animo, especialmente a los jóvenes, a seguir luchando para garantizar que se respete la vida en todas sus etapas mediante esfuerzos adecuados en todos los niveles de la sociedad, incluido el diálogo con los líderes civiles y políticos. Que Jesús, que prometió estar siempre con nosotros (cf. Mt 28, 20), os acompañe hoy en vuestra valiente y pacífica marcha en favor de los niños no nacidos.
Al defenderlos, sabed que estáis cumpliendo el mandato del Señor de servirle en los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas (cf. Mt 25, 31-46). Con estos sentimientos, encomiendo a todos ustedes, así como a quienes los apoyan con sus oraciones y sacrificios, a la intercesión de María Inmaculada, Patrona de los Estados Unidos de América, y les imparto con alegría mi Bendición Apostólica como prenda de abundantes gracias celestiales”.

