Un cambio en el enfoque sanitario
El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, anunció una amplia actualización del calendario de vacunación infantil, que modifica de manera significativa el esquema vigente hasta ahora. La reestructuración pone fin a la recomendación universal de varias inmunizaciones y adopta un enfoque basado en la evaluación individual de riesgos y en la toma de decisiones compartida entre padres y médicos.
La medida fue impulsada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y es presentada por la Casa Blanca como un paso para modernizar la política sanitaria y alinearla con los estándares aplicados en otros países desarrollados.
Vacunas que dejan de ser recomendación automática
Según los nuevos lineamientos establecidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), ya no se recomendará de manera automática que todos los niños reciban vacunas contra la hepatitis A, hepatitis B, influenza, rotavirus, enfermedad meningocócica y virus respiratorio sincitial (RSV).
Estas inmunizaciones pasarán a un esquema de “decisión clínica compartida”, en el cual las familias evaluarán junto con profesionales de la salud los beneficios y riesgos en función de la situación particular de cada menor. Las autoridades aclararon que todas las vacunas seguirán disponibles y que continuarán estando cubiertas por los seguros médicos.
Un calendario más reducido y focalizado
El presidente Trump calificó el anuncio como una reforma “de sentido común” y afirmó que el nuevo calendario está “basado en el estándar de oro de la ciencia”. En un mensaje difundido en su red social Truth Social, explicó que Estados Unidos dejará de exigir hasta 72 aplicaciones durante la infancia.
En su lugar, el esquema se concentrará en recomendar vacunas contra 11 enfermedades consideradas graves y peligrosas, entre ellas: sarampión, paperas, rubéola, polio, tos ferina, tétanos, difteria, Haemophilus influenzae tipo B, neumococo, varicela y virus del papiloma humano (HPV).
Trump subrayó que los padres conservan plena libertad para optar por un calendario más amplio si así lo desean y reiteró que la cobertura de los seguros médicos no se verá afectada.
Alineación con países desarrollados
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., explicó que la decisión se basa en una revisión comparativa de los calendarios de vacunación de 20 países desarrollados, considerados pares de Estados Unidos. De acuerdo con un informe del HHS, todos estos países cuentan con sistemas de salud universal y, en general, recomiendan menos vacunas y menos dosis que Estados Unidos, sin que ello se traduzca en peores indicadores sanitarios.
El análisis concluyó que Estados Unidos era un “caso atípico global”, tanto por la cantidad de enfermedades incluidas en su calendario como por el número total de dosis recomendadas.
Diferencias según cada inmunización
El informe también destacó que solo cuatro de los países analizados recomiendan de forma universal la vacuna contra la influenza, mientras que la vacuna contra la hepatitis A es universal únicamente en Grecia.
En contraste, inmunizaciones como la del rotavirus y la meningocócica siguen siendo ampliamente recomendadas en la mayoría de los países evaluados. Según el HHS, esto demuestra que el nivel de riesgo varía según la enfermedad y el contexto epidemiológico.
“Tras una revisión exhaustiva de la evidencia, estamos alineando el calendario estadounidense con el consenso internacional, reforzando la transparencia y el consentimiento informado”, afirmó Kennedy. Según el funcionario, la decisión busca proteger a los niños, respetar a las familias y contribuir a la reconstrucción de la confianza en la salud pública.
Un debate que vuelve a abrirse
El anuncio se inscribe en un contexto de debate internacional sobre las vacunaciones obligatorias, especialmente tras la pandemia de coronavirus. En muchos países, la imposición de vacunas desarrolladas sin los estudios quinquenales tradicionales, junto con leyes que protegieron a las farmacéuticas frente a eventuales demandas por efectos secundarios, generó cuestionamientos sociales y éticos.
La sospecha de negociaciones y coimas por las millonarias compras, y lo más grave, la intromisión en decisiones personalísimas, incluso protegidas por leyes en muchos países, como la Argentina, para recibirlas, fue un tema de controversia que sigue en deuda para un debate riguroso. La vacunación obligatoria en niños ha sido un tema polémico, incluso en Argentina, con un nuevo calendario aprobado hace poco, que multiplica las vacunas obligatorias, y que en Estados Unidos, ahora, y en otros muchos países, no lo son.
Esta decisión de EEUU abre un nuevo debate ético y prudencial, en beneficio de la salud de los niños, el futuro de una Nación.

Portnoy trató de sostener la operación con alianzas estratégicas.