El sector agropecuario realizó una inversión cercana a los u$s 25.000 millones con el objetivo de alcanzar una campaña récord, impulsado por un contexto de mayor previsibilidad económica, apertura comercial y expectativas favorables en los principales cultivos. Tras una muy buena cosecha de trigo, el foco ahora está puesto en el maíz y la soja, que podrían marcar niveles históricos de producción si las condiciones climáticas acompañan.
La fuerte apuesta del campo se sostiene aun cuando los precios internacionales de los granos muestran debilidad. Si bien los valores se mantienen en niveles ajustados y con leves retrocesos, el incremento del volumen producido permitiría compensar esa situación y generar un mayor ingreso de divisas. Un eventual repunte de precios internacionales potenciaría aún más el impacto económico de la campaña.
Un clima positivo para las inversiones
El clima de confianza que atraviesa el sector se refleja en una mayor inversión en insumos estratégicos, como semillas de alta calidad, agroquímicos y productos fitosanitarios. También se observa una expansión en otras actividades productivas, como la ganadería, la avicultura, la producción porcina y las economías regionales, que esperan beneficiarse de un mayor acceso a insumos importados y de nuevas oportunidades de exportación.
Las políticas de apertura de mercados y la reducción gradual de trabas regulatorias contribuyeron a mejorar el ánimo del productor y a reducir costos operativos. Aunque los derechos de exportación continúan vigentes, se avanzó en una disminución progresiva que fortaleció la competitividad y alentó nuevas inversiones. En paralelo, los precios de los insumos se mantuvieron relativamente estables, con algunas mejoras puntuales.
Nuevas tecnologías que aportan a un mercado en crecimiento
La incorporación de tecnología de alta precisión se consolida como uno de los pilares del crecimiento del agro argentino. El uso de monitoreo satelital, agricultura digital y sistemas de gestión avanzada permite mejorar rindes, optimizar recursos y aumentar la productividad. Al mismo tiempo, estas herramientas favorecen una producción más sustentable, con una reducción de la huella de carbono y del uso del agua, requisitos cada vez más relevantes para acceder a mercados internacionales exigentes.
En el plano externo, los avances en acuerdos comerciales generan expectativas positivas. El entendimiento entre el Mercosur y la Unión Europea aparece como una oportunidad para ampliar exportaciones de alimentos y fibras, además de facilitar el acceso a maquinaria y tecnología. También se analiza el impacto de una mayor vinculación comercial con Estados Unidos, especialmente en el complejo cárnico.
La reducción de la burocracia, la apertura comercial y la inversión tecnológica configuran un escenario favorable, aunque persisten desafíos vinculados a la presión impositiva, la volatilidad de precios y la necesidad de reglas laborales más adecuadas a las particularidades del trabajo rural.
El sector agropecuario muestra un balance positivo del rumbo económico actual, con expectativas de crecimiento sostenido. Y es la buena noticia para la Argentina, ya que el campo es el motor más fuerte para superar la crisis.
