Skip to content
ElCristiano.info ElCristiano.info ElCristiano.info
ElCristiano.info ElCristiano.info ElCristiano.info
  • Política
  • Economía
  • Religión
  • Culturales
  • Educación
  • Tecnología
  • Salud
  • Deportes
  • Política
  • Economía
  • Religión
  • Culturales
  • Educación
  • Tecnología
  • Salud
  • Deportes
Canal de WhatsApp
Home/Culturales/Felipe VI, Hispanidad y el riesgo de desconocer la mayor obra civilizatoria de la historia
CulturalesHistoriaPolítica

Felipe VI, Hispanidad y el riesgo de desconocer la mayor obra civilizatoria de la historia

By elcristianodiario@gmail.com
19/03/2026 5 Min Read
0

Las recientes declaraciones del rey Felipe VI de España generaron controversia al afirmar que durante la conquista de América hubo “mucho abuso” y “controversias morales y éticas”, señalando que ciertos hechos no pueden generar orgullo bajo los valores actuales.

Estas palabras, pronunciadas en un contexto diplomático sensible tras los reclamos del gobierno comunista mexicano, fueron interpretadas como un cambio respecto de la postura histórica de la Corona, que sostenía que los hechos de hace cinco siglos no deben juzgarse con criterios contemporáneos. Aunque no hubo una disculpa formal, el tono del monarca fue visto como una concesión discursiva a la narrativa crítica del proceso hispánico, festejada, claro, por la izquierda anticatólica.

Sin embargo, los hechos históricos muestran una realidad más compleja y, muy diferente a la presentada en las palabras del Borbón, tal vez por lo que significó para Hispanoamérica la llegada de su familia al trono, trocando la gesta civilizatoria de los Austrias en un proceso colonial, como los de Inglaterra en las costas norteamericanas, y la razón para que esos pueblos buscaran la independencia.

Construyendo una civilización cristiana

Porque España fue la única potencia que, en pleno siglo XVI, debatió moralmente la legitimidad de la conquista y los derechos de los pueblos originarios, como ocurrió en la Junta de Valladolid, aún ya con las Instrucciones de Isabel y Fernando, a sólo 8 años del descubrimiento, en donde ordenaba a Nicolás de Ovando, gobernador de La Española en 1501, tratar a los indios como vasallos libres como a los de la península, garantizando su buen trato, conversión pacífica al cristianismo y prohibiendo la esclavitud; promoviendo el mestizaje y la justicia imparcial. Fue un “código de derechos humanos” modernos que hasta iniciado el siglo 20 ni Occidente lo tenía en tal profundidad ética.

El mestizaje fue consecuencia de estos valores morales católicos que inspiraron la legislación, y que sí, algunos no observaron, pero fueron castigados en su mayoría.

De hecho, Fernando el Católico, siguiendo la política de Isabel, firmó una Real Cédula el 14 de enero de 1514 que legalizaba explícitamente el matrimonio entre españoles e indígenas (españolas con indios y españoles con indias, vale aclararlo). Claro, esto tampoco aclaró Felipe hace unos días…

Porque España fué también la única que legisló de manera sistemática la protección de los indígenas mediante las Leyes de Indias, un sistema jurídico que buscaba incorporar a los pueblos originarios a una nueva sociedad común. Porque Hispanoamérica no era una colonia extractiva como las de Inglaterra y holanda, sino reinos de ultramar, donde se edificaron ciudades, catedrales, hospitales y universidades.

La evangelización y la integración social evitó los modelos de segregación racial que sí existieron en otros imperios. Sólo pensemos que en la América inglesa, incluso después de la independencia de EEUU, esa segregación existió hasta mitad del siglo veinte.

El modelo hispánico civilizatorio

Frente a los modelos de exterminio o separación racial aplicados por otras potencias, el modelo hispánico creó mucho más; gestó una idea que se hizo realidad por cientos de años: la Hispanidad. Que se basó en la integración cultural, la dignidad humana y una concepción cristiana de la igualdad esencial entre las personas. Desde Filipinas hasta el sur de EEUU estas ideas expresadas en la legislación indiana brindaron paz y prosperidad, afianzando nuevos pueblos, unidos por la sangre, la cultura, la fé, que las ideologías modernas combatieron desde ese mismo momento.

Con la “leyenda negra”, iniciada en esos años por los enemigos España, el cambio de roles que difundía falazmente (los ingleses eran los buenos en América, y los ibéricos, poco menos que demonios), fue la primera “fake news” que aún persiste. Y se agiganta con mentiras como la del “genocidio” español que no existió (la única mortandad importante registrada fue por las enfermedades traídas de Europa). Claro, ese contagio pasó también en las colonias inglesas, pero en los pocos indios que quedaban, ya que se los perseguía hasta darles muerte.

Hoy en EEUU sólo quedan pocas reservas con los descendientes de los que sobrevivieron. En Hispanoamérica, en cambio, son millones por descendencia directa o mestizaje, que habitan libremente sus naciones.

A más de 500 años, un rey desconoce la historia de su Nación

Pero claro, todos estos hechos históricos no los señaló Felipe, el borbón. Le vendría bien, en su caso, la famosa frase atribuida a Sarmiento: “hay que instruir al soberano”, que aquí sería textual.

Sus actitudes de tibieza y debilidad institucional avergüenzan el legado de los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II. Y sus declaraciones, conspiran contra la Hispanidad, la mayor herramienta política y cultural que los pueblos americanos podrán usar para conseguir la justicia en sus naciones, la unidad continental y la prosperidad tan buscada, desde una misma lengua, cultura y fé.

La Carta de los Reyes Católicos de 1501

Invitamos a leer las Instrucciones de los reyes a Fray Nicolás Miguel de Obando de 1501

El documento original, fechado en Granada el 16 de septiembre de 1501 y conservado en el Archivo General de Indias (Patronato Real, legajo 1, ramo 2), lleva la firma de los Reyes Católicos y el refrendo de Gaspar de Grycio. Su contenido puede resumirse así, en español actual:

“Debes procurar con diligencia que en aquellas tierras se sirva a Dios con devoción y respeto, y que los oficios religiosos se celebren con decoro. Los pobladores cristianos deben dar buen ejemplo a los naturales.

“Deseamos que los indios se conviertan a nuestra Santa Fe Católica y que sus almas se salven, pero esto ha de lograrse sin coacción, con amor y enseñanza de los religiosos, dando tú todo el apoyo necesario para ello.

“Procurarás que todos los habitantes vivan en paz y concordia, administrando justicia igual para todos, sin distinción de personas. Deberás nombrar buenos y honrados oficiales, y castigar con equidad todo delito.

“Cuidarás de que los indios sean bien tratados, que puedan moverse libremente por toda la tierra, y que nadie les haga daño, robo ni violencia. Impondrás castigos ejemplares a quien los maltrate.

“Nos informan que algunos cristianos han tomado a las indias o a sus hijas por fuerza. Ordenarás que se les devuelva todo lo que se les haya quitado contra su voluntad y prohibirás, bajo graves penas, que vuelva a suceder. Si algún español desea casarse con una india, deberá hacerlo con libre consentimiento de ambas partes.

“Los indios deberán pagar tributos como los demás vasallos de Castilla, pero estos se fijarán con justicia y de común acuerdo con los caciques, de modo que no haya agravio ni injusticia.

“Podrán trabajar en las obras del servicio real, pero siempre mediante un pago justo, según el trabajo y las condiciones del lugar. No deben ser forzados injustamente, concordando con ellos el salario, de forma que ellos conozcan que no se les hace injusticia.

“Para que entre cristianos e indios haya paz, amistad y concordia, está prohibido que los cristianos vendan o entreguen armas a los indios. Si se encontraran, deberán retirarse de manera justa y segura.

“Con mucho cuidado habrás de procurar la conversión, y que no consientas la llegada a las Indias de moros, judíos, o herejes, así se asegura la unidad religiosa en los nuevos territorios.

“Todo lo aquí dispuesto cumplirás con fidelidad, para lo cual te otorgamos poder pleno, actuando siempre en servicio de Dios y de la Corona.

Firmado: Fernando e Isabel, Reyes de Castilla y de Aragón.”

Compártelo:

  • Share on Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Share on Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram

Me gusta:

Me gusta Cargando...

Tags:

EspañaHispanidadInternacionalesLeyendaNegra
Author

elcristianodiario@gmail.com

Follow Me
Other Articles
Previous

Cristina Fernández y las causas que definen su futuro procesal

Next

San José, ejemplo cabal de padre de familia

No Comment! Be the first one.

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Evangelio del día

consultas@frmaria.org
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
Copyright 2026 — ElCristiano.info. Todos los derechos reservados.
%d