Mientras el escenario internacional observa con atención la escalada de tensiones en Medio Oriente, en el Foro Económico Mundial de Davos se presentó formalmente el denominado Board of Peace o Consejo de Paz, una iniciativa impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El organismo surge como un esquema paralelo a los mecanismos multilaterales tradicionales y tiene como objetivo declarado “asegurar una paz duradera en áreas amenazadas por conflictos”.
Según su estatuto fundacional, el Consejo busca también, mediante acciones de diplomacia, la reconstrucción institucional y administración civil en zonas afectadas por guerras prolongadas.
Una estructura con fuerte impronta trumpista
El comité ejecutivo fundador está integrado por figuras centrales del trumpismo y de la diplomacia occidental. Entre sus miembros se encuentran el secretario de Estado Marco Rubio, Jared Kushner —yerno y ex asesor presidencial—, el enviado especial Steve Witkoff y el ex primer ministro británico Tony Blair. Trump ejerce la conducción política del organismo y cuenta con poder de veto sobre las decisiones estratégicas y la agenda del Consejo.
Durante el acto de presentación, Trump defendió la iniciativa con un discurso enfático en el que destacó su rol en la resolución de conflictos internacionales. Afirmó haber puesto fin a “ocho guerras en nueve meses” durante su presidencia y mencionó procesos de desescalada entre India y Pakistán, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, además de tensiones en Medio Oriente y África.
Gaza, el origen del proyecto
El Consejo de Paz fue concebido inicialmente como parte de un plan de 20 puntos promovido por Trump para poner fin al conflicto entre Israel y Hamas. El esquema incluye la reconstrucción y la gobernanza transitoria de la Franja de Gaza mediante un comité tecnocrático palestino bajo supervisión internacional. También prevé el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización encargada de garantizar el alto el fuego y desarmar a los grupos insurgentes.
La convocatoria al Consejo incluyó a distintos líderes internacionales. Además del presidente argentino Javier Milei, fueron invitados mandatarios de Medio Oriente, África y América Latina, entre ellos el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Trump calificó al organismo como “el mejor consejo que se ha formado jamás”.
Membresía abierta y aval de la ONU
La membresía al Consejo está abierta a todos los países y es gratuita durante los primeros tres años. El estatuto contempla la posibilidad de acceder a un “asiento permanente” mediante un aporte de USD 1.000 millones. En noviembre de 2025, el Consejo de Seguridad de la ONU respaldó formalmente la existencia del organismo a través de la Resolución 2803, aunque limitó su mandato en Gaza hasta finales de 2027.
Advertencia militar a Irán
Mientras se culminaban las reuniones en Davos, Trump confirmó desde el Air Force One el envío de una flota militar hacia Irán. Según explicó, se trata de una “gran fuerza” naval y militar destinada a vigilar la situación interna y prevenir una escalada mayor. Aunque dijo preferir una salida sin enfrentamientos, dejó en claro que Estados Unidos está dispuesto a actuar si el régimen iraní cruza determinadas líneas rojas.
Trump sostuvo que su advertencia logró frenar ejecuciones públicas previstas, afirmando que Irán habría cancelado la pena de muerte para 837 personas tras la amenaza de una represalia militar de magnitud inédita.
Protestas, represión y tensión internacional
Las protestas en Irán comenzaron el 28 de diciembre de 2025, impulsadas por el deterioro económico y el rechazo al aparato represivo. Las cifras de víctimas varían entre fuentes oficiales y organizaciones de derechos humanos, con estimaciones que van desde 3.500 hasta más de 5.000 muertos.

Familiares se reúnen en una morgue en Teherán para identificar cadáveres (foto: El País)
En este contexto, el Foro Económico Mundial retiró la invitación a la delegación iraní como señal de condena, profundizando el aislamiento diplomático del régimen. El Parlamento iraní, por su parte, advirtió que un atentado contra el líder supremo activaría un decreto de yihad.
La situación permanece abierta, mientras la comunidad internacional observa si la presión del nuevo Consejo de Paz logra frenar la violencia interna y modificar el rumbo del régimen iraní.
