Durante meses, en España, los reportes de la prensa presentaron a Noelia Castillo como una joven tetrapléjica, completamente inmovilizada y afectada por un dolor intratable. Sin embargo, el caso era muy distinto…
Noelia era joven y, con tratamiento médico adecuado y terapia de rehabilitación, pero por sobre todo con apoyo psicológico y un entorno humano adecuado, podría haber llegado no solo a caminar sino a tener una vida digna. Y hoy salen a la luz, algunos videos (que bueno hubiera sido que los viera la jueza que autorizó su muerte asistida).

La joven Noelia no estaba cuadripléjica. Instantáneas de los videos que OkDiario de España difundió en sus redes sociales
A pesar de ello, atravesaba una situación personal muy difícil, y una gran depresión; y llegó a decir: “no tengo metas ni proyectos”. Pero esa situación no era definitiva ni irresoluble. Como cualquier persona joven, con el apoyo psicológico y espiritual, ¿porqué no?, podría haber encontrado nuevas metas y proyectos en el futuro, incluso aquellos que todavía no había imaginado: desde desarrollar un proyecto personal, iniciarse en un trabajo virtual, mejorar los vínculos con sus seres queridos o construir nuevas amistades en redes.
Nada de eso fue tenido en cuenta por la justicia catalana, que no le ofreció alternativas de recuperación ni acompañamiento. Nada.
Un caso que salió a la luz
Lo que tampoco se esperaban los “defensores” de la eutanasia era que el caso se hiciera conocido públicamente. Porque ellos prefieren que todo esto sea en las sombras. Pero Noelia fue a la televisión, y España (y el mundo) pudo ver a una joven contar su historia.
La eutanasia, al igual que el aborto y como ocurrió en otras épocas, busca mantenerse fuera de la vista de la sociedad. Sin embargo, la visibilidad de este caso hizo que muchas personas comenzaran a reflexionar...
Esta exposición pública representa un problema para quienes promueven la eutanasia, porque pone en evidencia sus consecuencias y genera conciencia social. Mientras tanto, crece la intención de acelerar la instalación de la cultura de la muerte, con estas prácticas, aunque el sentido común comienza lentamente a resurgir en Occidente. Y en Argentina también.
Una práctica inmoral
Aunque la eutanasia es legal en España y en otros países, e incluso financiada con dinero público, no deja de ser una práctica inmoral. Está condenada por la Asociación Médica Mundial y contradice el Código de Deontología Médica español; entre otros tantas instituciones médicas, en la decena de países donde está autorizada.
Quienes practican la eutanasia son médicos que reciben dinero por realizar una acción contraria a la ética médica y al verdadero arte de la medicina, que consiste en curar, aliviar o acompañar, pero nunca provocar la muerte. Son, junto a los aborteros, verdaderos sicarios, como los llamó el Papa Francisco.
Morir es parte natural de la vida humana. Todos vamos a morir. La verdadera cuestión es si la sociedad occidental va a aceptar como normal que las personas se maten entre sí y/o que se ayude a los suicidas a suicidarse.
Una joven sin la oportunidad de salir adelante
Noelia era una joven incapaz de imaginar que en pocos o más años su situación podría haber mejorado considerablemente. Esa imposibilidad de ver un futuro mejor es una característica propia de la depresión: vivir atrapado en una visión oscura que distorsiona la realidad. Así lo describen quienes han logrado salir de ese estado. Esa oportunidad no le fue dada a Noelia.
Tampoco tuvo la posibilidad de conocer a otros jóvenes con problemas similares o peores, que luchan todos los días contra sus limitaciones y enfermedades, y que enfrentan la vida con valentía a pesar de su fragilidad. Ellos valoran su vida. Y tienen gente que los valora cerca. O incluso sin ellos!

Dr. José María Fernández (Abogados Cristianos) que intento salvar la vida de Noelia
Pero a Noelia la “justicia” catalana (que es bueno señalar a esta hora, autoriza la muerte de cientos de personas por año) no le ofreció un tratamiento con profesionales que la ayudaran a vivir y ver la vida como una oportunidad. Y a la ong Abogados Cristianos desoyó en su pedido de brindarle eso que para muchos es de sentido común; contención, terapia y apoyo humano.
Una práctica autorizada en pocos países que quieren traer a Argentina
En países como Canadá, la eutanasia se ha vuelto una práctica corriente. Desde 2016 se han registrado más de 44.000 muertes bajo este sistema. Canadá es uno de los 10 países del mundo que matan personas bajo el erróneo concepto de “muerte digna”. Es bueno señalar que en los 193 restantes matar o ayudar a matarse no es correcto.
Se trata, en la práctica, de suicidio asistido por el Estado o directamente de la eliminación de personas inocentes, incluso en algunos casos sin pleno consentimiento o por decisión de familiares, como el caso que en El Cristiano se relata en la reciente nota: Eutanasia; Mujer canadiense fue sacrificada “contra su voluntad” tras el agotamiento de su esposo como cuidador.
Una ayuda que no llegó a tiempo
Noelia tenía apenas 25 años. La corte catalana no le dio una nueva oportunidad. Ni oyó el ofrecimiento de James Rhodes (“Espera un poco más, Noelia”, dijo), el pianista inglés que también sufrió abusos sexuales y atravesó intentos de suicidio, y había ofrecido ayuda personal, psicológica y económica a la joven horas antes de su muerte. Él pudo salir. Tal vez ese mensaje nunca llegó a Noelia o no se le dio el tiempo necesario para considerarlo.

Una reflexión necesaria
Hoy queda rezar por Noelia, pidiendo a la Misericordia Divina por su alma. Pero también queda el compromiso de tomar conciencia y defender a los jóvenes como ella, a los ancianos que estorban o son abandonados y, en definitiva, a toda la sociedad frente a la cultura de la muerte, que quiere imponer en Argentina, bajo falsas buenas intenciones, la ejecución de seres humanos.
