El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo esquema de subsidios a la energía eléctrica que modifica de manera sustancial el sistema vigente hasta ahora. Con la implementación del denominado Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados, se eliminó la segmentación por categorías y se estableció un único criterio central: el nivel de ingresos del grupo familiar.
A partir de este cambio, los usuarios quedan divididos en dos grandes grupos: aquellos que acceden a la tarifa subsidiada y quienes deben abonar el costo pleno del servicio. La determinación ya no se basa en escalas múltiples, sino en un umbral de ingresos definido a partir de indicadores oficiales.
El parámetro clave es el valor de la Canasta Básica Total que publica el Indec. Para mantener el beneficio en la tarifa eléctrica, los ingresos totales del hogar no deben superar el equivalente a tres canastas básicas totales. Según la última medición disponible, cada canasta se ubicó en 1.308.713 pesos, lo que fija el límite de ingresos mensuales en 3.926.139 pesos. Este monto se actualiza mes a mes en función de la evolución del índice.
Además del criterio de ingresos, el nuevo régimen contempla situaciones particulares que garantizan el acceso al subsidio. Permanecen incluidos los hogares que cuenten con al menos un integrante con Certificado de Vivienda del ReNaBaP, beneficiarios de la Pensión Vitalicia para Veteranos de Guerra del Atlántico Sur, o personas que posean el Certificado Único de Discapacidad (CUD).
El esquema también introduce modificaciones en los umbrales de consumo, aunque el eje del sistema pasa a ser la capacidad económica del hogar. Con este rediseño, el Ejecutivo busca focalizar la asistencia estatal y reducir el alcance generalizado de los subsidios energéticos, concentrándolos en los sectores que cumplen con los requisitos establecidos.
