Denuncian al Gobierno por excluir a Victoria Villarruel del Tedeum del 25 de Mayo
Presentaron una denuncia penal ante la Justicia Federal
La exclusión de la vicepresidente Victoria Villarruel del Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana ya escaló al plano judicial. El abogado Javier Ignacio Baños presentó una denuncia penal ante la Justicia Federal para que se investigue si la decisión de no cursarle la invitación protocolar a la segunda autoridad del país podría constituir un delito de acción pública.
En su presentación, el letrado invocó los artículos 174 y concordantes del Código Procesal Penal de la Nación y solicitó que se analice la posible comisión de figuras como abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público e incluso violencia institucional y discriminación por razones de género contra una mujer que ejerce la Vicepresidencia de la Nación.
La investigación apunta a áreas clave del Gobierno
Baños sostuvo que corresponde determinar si la exclusión de Villarruel de “un acto patrio, oficial y protocolar” respondió a una práctica de violencia institucional o discriminatoria. Si bien aclaró que no busca atribuir responsabilidades penales concretas a una persona determinada, señaló que los hechos, por su gravedad y trascendencia pública, ameritan una investigación judicial objetiva.
La denuncia pone el foco en la Secretaría General de la Presidencia —encabezada por Karina Milei—, así como también en las áreas de Ceremonial y Protocolo, la Subsecretaría de Asuntos Presidenciales y Casa Militar, organismos responsables de la organización formal del acto.
El entorno de Villarruel confirmó que nunca fue invitada
Desde el entorno de la vicepresidente ratificaron que jamás recibieron una invitación formal para asistir al tradicional Tedeum. “La invitación al Tedeum del 25 de Mayo la cursa la Secretaría General de la Presidencia a través del área de ceremonial. La vicepresidente de la Nación no ha sido invitada”, señalaron colaboradores de Villarruel.
Se trata de la primera vez desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza que la vicepresidenta no participa del acto religioso central de la fecha patria.
Por su parte, el Arzobispado de Buenos Aires se despegó de cualquier responsabilidad y aclaró que todo lo relativo a invitaciones, protocolo y seguridad depende exclusivamente de la Presidencia de la Nación. Según explicaron, el procedimiento establece que el Presidente solicita formalmente la celebración del Tedeum y, una vez aceptada, la organización queda bajo la órbita de la Secretaría General.
La interna libertaria ya no se disimula
El episodio vuelve a dejar expuesta la fractura política entre Javier Milei y Victoria Villarruel, una tensión que desde hace meses se manifiesta públicamente. El año pasado, durante el mismo Tedeum, el Presidente evitó saludar a su vicepresidente. Esta vez, directamente, no fue invitada.
La ausencia de Villarruel en uno de los actos institucionales más importantes del calendario nacional se suma a una serie de desplantes que, según distintas fuentes vinculadas al Senado, responderían a una decisión deliberada de aislarla políticamente y reducir su presencia en la escena oficial, que evidentemente es un yerro, pero que además, expone al gobierno a seguir perdiendo apoyos en la ciudadanía que lo votó, harta de la intolerancia y el destrato del kirchnerismo.
La paradoja es que hoy el gobierno sigue en crisis y cae en las encuestas. Jaqueado por el caso Adorni, que sigue sin presentar los comprobantes ni tampoco pide licencia; por la compra del avión a doble del precio en Defensa, de Petri; y las interminables disputas palaciegas, demuestra su incapacidad de solucionar los conflictos internos, pero se preocupa en agigantar innecesariamente otros, como el que hoy le suma descrédito institucional.
Un error político que erosiona más al oficialismo
Sus aliados en el Congreso miran con sorpresa cómo LLA busca conflictos, no soluciones; y ven una oportunidad de protagonismo que creían perdida, de cara al año que viene. Los gestos de intolerancia democrática y el desapego a la institucionalidad están dándole un espacio incluso al kirchnerismo, que agradece, mientras atraviesa su propia interna.
Cuando, luego del triunfo, Milei ofreció una “tábula rasa” a adversarios que lo acusaron de las peores infamias consiguió una aprobación pública inimaginada, consiguiendo su mayor imagen positiva. Las pasiones quedaron de lado, y prevaleció la gobernabilidad. La pregunta es: ¿Queda alguien en su entorno que se anime a sugerirle volver a usarla?
Hoy la Vicepresidente expresa su pensamiento independiente, ya sin contacto con el gobierno, que rezonga y vuelve a enfrascarse en una pelea zonza. ¿Podrían haberlo evitado? Sin Dudas. Y hoy, con el tiempo, cada vez se evidencia la imprudencia de no haberlo hecho.
Pero Karina, la “Jefa”, decidió cancelarla. Y el 25 de mayo redobló la apuesta.
El microclima libertario
Como en las épocas de CFK, donde su palabra era la verdad absoluta, hoy parece que en la Libertad Avanza no hay ya espacio para los matices. Hasta Patricia Bullrich fue “sancionada” por brindar su opinión sobre qué debía hacer Adorni por fuera del libreto. Ya, en las filas de LLA nadie se anima opinar con libertad, paradojal.
Y es que dentro del oficialismo parece imponerse una lógica cada vez más rígida: alineamiento absoluto …o ¡afuera! Una dinámica que, para muchos votantes independientes, termina pareciéndose demasiado al mesianismo cristinista, que aborrecían.
El problema que no vé el oficialismo hoy es que cada gesto autoritario alimenta dudas en un electorado que valora la institucionalidad, la prudencia y el respeto por las formas republicanas, y lo dicen las encuestas. Si Karina Milei creyó que con excluir a Victoria Vlllarruel del Tedeum ayudaría políticamente al presidente, se equivocó nuevamente, más allá de lo que resuelva la Justicia.
