Aún podemos evitar que Bachelet sea elegida en la ONU
La carrera para elegir al próximo Secretario General de las Naciones Unidas ya comenzó. Y la favorita, Michelle Bachelet, es una feminista radical que podría convertirse en la funcionaria no electa más poderosa del planeta.
Ella no es una candidata neutral.
Durante décadas, Bachelet ha promovido activamente el aborto como un derecho internacional, la ideología de género como un estándar global y la Agenda 2030 como el plan para reestructurar la forma en que las naciones se gobiernan a sí mismas. Su visión es la de un mundo donde organismos internacionales no electos, y no tus representantes votados en las urnas, impongan las reglas para:
- Controlar lo que se les enseña a tus hijos en la escuela sobre el género y la familia.
- Silenciar a los médicos que dicen la verdad sobre el género y sobre que la vida comienza en la concepción.
- Anular las leyes de tu país que protegen al no nacido, catalogándolas como “violaciones a los derechos humanos”.
- Dictar políticas familiares que deberías decidir tú y tus representantes electos.
Esto ya está ocurriendo. Con Bachelet, se pondría peor. Mucho peor.
Pero su historial revela algo aún más preocupante que su agenda.
Cuando regímenes comunistas autoritarios cometieron abusos documentados a los derechos humanos en Venezuela, Nicaragua y Cuba, ella tenía la plataforma, la autoridad y el alcance global para actuar.
Ejecuciones extrajudiciales. Persecución política. Disidentes encarcelados. Oposición silenciada. Todo documentado. Todo innegable.
Ella eligió el silencio. Miró hacia otro lado.
Si no es capaz de hacer frente a los dictadores cuando es literalmente su trabajo, ¿qué le hace pensar a alguien que defenderá a tu familia cuando llegue la presión?
El Secretario General de la ONU controla miles de millones en financiamiento, miles de empleados y la maquinaria global que presiona a los gobiernos, reescribe los planes de estudio escolares y condiciona la ayuda internacional al cumplimiento ideológico.
Durante años, esa maquinaria se ha usado en contra de familias como la tuya. Bachelet no cambiaría ese rumbo.
Lo aceleraría más allá de todo lo que hemos visto.
Ella ha pasado toda su carrera construyendo esa maquinaria desde adentro, en los niveles más altos de la propia ONU. Ahora quieren entregar las llaves.
Pero aquí está el dato crucial:
Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, el Reino Unido y Francia) tienen el poder de veto. Si tan solo uno de ellos actúa, la nominación de Bachelet podría detenerse. Si se quedan callados, lo están permitiendo.
Hay un detalle más que habla por sí solo. El nuevo gobierno provida de Chile, liderado por el presidente José Antonio Kast, le retiró su apoyo a su candidatura, calificándola de “inviable”.
Ni siquiera cuenta con el respaldo de su propio país. Y, aun así, podría terminar liderando la ONU.
Por eso tu firma importa hoy. No mañana. Hoy.
Firma ahora y exige que tu gobierno presione con urgencia a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para que ejerzan su veto y bloqueen la candidatura globalista radical de Michelle Bachelet.
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Un solo veto es suficiente. Asegúrate de que tu voz se escuche!
Fuente: CitizenGO
