Ahora Maduro se muestra dispuesto a negociar con Estados Unidos
El presidente de facto de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó que su gobierno está “listo” para alcanzar un acuerdo con Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico y cooperación petrolera, en un contexto de creciente presión militar y política por parte de Washington.
Las declaraciones se produjeron en una entrevista pregrabada con el periodista español Ignacio Ramonet, transmitida por la televisión estatal venezolana, en la que el mandatario intentó mostrar una postura abierta al diálogo tras meses de operaciones estadounidenses contra redes de narcotráfico presuntamente vinculadas a su gobierno.
Oferta de diálogo sobre drogas y petróleo
Durante la entrevista, Maduro sostuvo que Caracas está dispuesta a discutir “seriamente” un acuerdo para combatir el narcotráfico, y pidió que las conversaciones se basen en hechos verificables.
“El gobierno de Estados Unidos lo sabe, porque se lo hemos dicho a muchos de sus portavoces: si quieren discutir seriamente un acuerdo para combatir el narcotráfico, estamos listos”, afirmó.
En el mismo tono, abrió la puerta a una mayor cooperación energética con empresas estadounidenses. “Si quieren petróleo, Venezuela está lista para la inversión estadounidense, como con Chevron, cuando quieran, donde quieran y como quieran”, señaló. Actualmente, Chevron Corp. es la única gran petrolera estadounidense autorizada a exportar crudo venezolano hacia Estados Unidos.
Acusaciones de presión militar y cambio de régimen
Maduro acusó a Washington de impulsar una estrategia de cambio de régimen y de buscar acceso a las vastas reservas petroleras venezolanas mediante una campaña de presión que incluye acciones militares. Según el mandatario, esta ofensiva comenzó con un importante despliegue naval estadounidense en el mar Caribe en agosto pasado.
“Está claro que quieren imponerse mediante amenazas, intimidación y el uso de la fuerza”, sostuvo, reforzando el discurso habitual del chavismo sobre la injerencia extranjera.
Ataques en el Caribe y escalada militar
La entrevista fue grabada en la víspera de Año Nuevo, el mismo día en que el ejército de Estados Unidos anunció un ataque “cinético” contra dos embarcaciones vinculadas a organizaciones terroristas designadas, dedicadas al tráfico de narcóticos.
Desde comienzos de septiembre, al menos 114 narcotraficantes han sido eliminados como consecuencia de los bombardeos estadounidenses contra barcos de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico Oriental. Analistas advierten que estas acciones podrían anticipar una expansión de la campaña, incluso con eventuales operaciones terrestres centradas en Venezuela.
Trump confirma ataques y endurece sanciones
El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó recientemente que un ataque tuvo como objetivo lo que describió como un puerto venezolano utilizado para el tráfico de drogas.
Maduro evitó referirse directamente a ese episodio durante la entrevista, aunque adelantó que podría hacerlo “en unos días”.
En paralelo, Trump ha intensificado la presión sobre el régimen venezolano: ordenó un bloqueo total a los petroleros que entran o salen del país, designó al gobierno de Maduro como una organización terrorista extranjera y lo acusó de utilizar activos estadounidenses robados para financiar terrorismo, narcotráfico y otras actividades criminales. Además, autoridades norteamericanas incautaron dos buques que transportaban petróleo sancionado.
El punto de conflicto: la salida del poder
Más allá de su disposición a negociar, el principal obstáculo para Maduro es político. Trump ha sido explícito en su exigencia de que abandone el poder y, según trascendió, incluso le habría ofrecido un salvoconducto para él y su familia, con garantías para trasladarse a un país que les otorgue asilo.
En este contexto, la presencia de una flota estadounidense que permanece desde hace más de un mes en el Caribe plantea interrogantes sobre si se trata solo de una demostración de fuerza o del anticipo de medidas más contundentes.
Un desenlace aún incierto para Venezuela
Las próximas semanas serán clave para definir si Maduro opta por resistir, profundizando el aislamiento internacional, o si decide dar un paso al costado y abrir un nuevo escenario político para Venezuela. Una salida que podría ofrecer una esperanza de reconstrucción a una sociedad profundamente golpeada y a más de un tercio de la población que debió emigrar tras años de crisis, represión y elecciones cuestionadas, cuyos resultados el gobierno nunca logró demostrar con transparencia.
El desenlace sigue abierto, mientras la tensión entre Caracas y Washington continúa en ascenso.