Cardenal Sarah: la guerra litúrgica es un “auténtico y verdadero pecado”
Pide volver a la solución Benedicto XVI
Se acaba de publicar en el periódico italiano Il Foglio, una entrevista al cardenal Sarah, antiguo prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, titulada «Un mundo en el que Dios es irrelevante». Respondiendo a las preguntas del director del periódico, Matteo Matzuzzi, el cardenal ofrece algunas opiniones contundentes sobre la crisis que sufre la Iglesia.
En especial, el cardenal Sarah critica que la liturgia sea actualmente una causa de división para la Iglesia, en lo que algunos han llamado las «guerras litúrgicas». «Es impensable que la liturgia, fuente de comunión eclesial, pueda provocar una especie de guerra», afirma el cardenal, a la vez que califica esa situación de «una tragedia, un auténtico y verdadero pecado».
Aunque desde el principio de la historia de la Iglesia siempre ha habido diferencias de opiniones y disputas en relación con la liturgia, la situación actual de conflicto tiene su origen inmediato en el motu proprio Traditiones Custodes del Papa Francisco, que limitó de forma drástica la celebración de la liturgia antigua, anterior a la reforma pedida por el Concilio Vaticano II. El Papa Francisco describió en dicho documento una serie de medidas destinadas a extinguir progresivamente el uso de la liturgia antigua, considerada implícitamente un mero caso de nostalgia por tiempos pasados.
A ese respecto, el purpurado señala que «nadie tiene autoridad sobre los ritos, que nacen de siglos de historia de la Iglesia. Los ritos no pueden abolirse arbitrariamente, y nadie puede decretar que un rito deje de existir de la noche a la mañana».
Estas palabras son un eco de las del motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, que en buena medida había conseguido la paz litúrgica por medio de generosas medidas que permitían la celebración de la liturgia antigua a cualquier sacerdote de rito latino, buscanndo con ello que hubiera un «enriquecimiento mutuo» entre la liturgia preconciliar y la posconciliar (denominadas forma extraordinaria y forma ordinaria del rito latino).
El cardenal Sarah considera que, en este tiempo de «confusión», la solución está en volver a la «posición equilibrada, pastoral y teológicamente sólida» de Benedicto XVI, de modo que puedan usarse con libertad ambas formas del rito. Según el purpurado, la Iglesia necesita comunidades de profunda oración, que sean capaces de valorar el silencio y una liturgia digna, siempre fieles al Evangelio.
Asimismo, el cardenal Sarah critica los «abusos dramáticos» en el ámbito litúrgico y explica que «la clave es la formación litúrgica: formación y más formación de obispos, sacerdotes y laicos». Asimismo, considera que, en este «mundo en el que Dios es irrelevante», «nunca es legítimo reducir el Evangelio a temas sociales y horizontales, por importantes que sean». Sin embargo, por muy seria que sea la crisis actual de la Iglesia, también hay que recordar que, a lo largo de los siglos, «ha capeado muchas tormentas, pero no debemos olvidar que es divina y que nunca desaparecerá».
Fuente: Infocatólica
