En el marco del próximo tratamiento legislativo para la designación del titular de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, crecen las voces que piden revisar con mayor profundidad el perfil de los candidatos, en particular de María Paz Bertero, que encabeza la terna propuesta, activista a favor del aborto y género.
No se trata de un cargo más: está en juego la protección efectiva de los sectores más vulnerables de la sociedad. Y ya vimos lo que se convirtió la Defensoría por años, con la gestión (o falta de ella) de Marisa Graham, también referente abortista, y por sobre todo, los casos que la sociedad tuvo que sufrir por la falta de control de ese organismo también, con el de Lucio Dupuy en manos de dos lesbianas (una, la progenitora), que estremeció a todos, ante el silencio de Graham, que no recibió a Ramón Dupuy, abuelo de Lucio, quien había solicitado audiencia y jamás, en sus 5 pedidos, había sido recibido por ella.
Un rol que debe estar por encima de ideologías
La Defensoría del Niño requiere, por su propia naturaleza, independencia absoluta. No puede quedar sujeta a alineamientos políticos ni a visiones ideológicas que condicionen su accionar. Su función es técnica, humana y profundamente sensible: velar por la integridad de los menores en situaciones de riesgo.
En este contexto, surgen cuestionamientos sobre la idoneidad de perfiles que responden a corrientes ideológicas marcadas. La preocupación radica en que esas perspectivas pueden interferir, como ya vimos, en la evaluación objetiva de situaciones complejas, donde lo único que debe importar es el interés superior del niño.
Lecciones de casos recientes
La historia reciente argentina ha dejado ejemplos dolorosos que obligan a reflexionar. Casos como los de Lucio y el más reciente de Ángel evidencian fallas graves en los sistemas de protección.
En ambos episodios, existieron señales de alerta que no fueron atendidas de manera adecuada. Más allá de las responsabilidades individuales, estos casos dejaron al descubierto la necesidad de revisar criterios, protocolos y enfoques dentro de la Justicia de familia y los organismos vinculados a la niñez.
Cuando hay vidas en juego, cualquier sesgo o error de interpretación puede tener consecuencias irreparables; ya lo sufrimos.
El riesgo de perder el foco nuevamente
Debemos, como sociedad, evitar que la Defensoría siga siendo un espacio de militancia, en lugar de un organismo dedicado exclusivamente a la protección de derechos.
La función del titular debe estar guiada por el sentido común, la experiencia profesional y la capacidad de actuar con equilibrio. La defensa de los niños no admite enfoques parciales ni decisiones condicionadas por agendas externas.
Y es el sentido común también el que debe prevalecer para sentar en la Defensoría del Niño un funcionario que tenga una mirada crítica a una ley controvertida como la del aborto legal, que choca con el derecho a la vida desde la concepción que la Constitución Nacional señala, velando por la vida infantil.
Además, es fundamental preservar y fortalecer los vínculos familiares sanos, garantizando que los niños no sean manipulados y sean víctimas de decisiones de adultos sobre su integridad física y psíquica.
Esto, porque ya vimos, fruto de la promoción de la ideología de género y producto de una ESI que confundió a cientos de niños en su sexualidad, hay padres abusivos que piden la hormonización temprana de niños que condicionan su vida a futuro, o incluso los llevan a operaciones extirpando órganos sanos, dañándolos para siempre.
Hay incluso grupos que realizan “congresos” sobre la temática, promocionado este tipo de tratamientos, y que la Defensoría del Niño de la Graham jamás se interesó, mínimamente, de investigar sus postulados, ofrecimientos y difusión; ni mucho menos denunciarlos, como debería haberlo hecho.
Un pedido a los legisladores
En este escenario, la responsabilidad del Senado de la Nación hoy es central. La designación debe responder a criterios de idoneidad, trayectoria y compromiso real con la niñez, dejando de lado cualquier consideración partidaria o ideológica.
Se espera que los senadores evalúen con responsabilidad el perfil del candidato, priorizando su capacidad para intervenir en situaciones de riesgo, proteger a los menores y actuar con imparcialidad, sin sesgos ideológicos. En defensa de la vida de cada niño vivo y por nacer. No más de lo mismo.
Una decisión que puede marcar el futuro
La elección del Defensor del Niño no es una cuestión administrativa. Es una decisión que impacta directamente en la vida de miles de chicos en todo el país.
La sociedad exige protección real a los niños, que son el futuro de la Argentina. Y para eso, necesitamos un defensor que haga respetar el derecho de los padres a educar a sus hijos en valores, que no permita el adoctrinamiento infantil, a que se proteja a los niños de educadores que los pretenden sexualizar precozmente con penes de madera y lecturas inconvenientes que configuran un verdadero abuso infantil, que cuiden verdaderamente la niñez de los maltratadores sean varones o mujeres, y que defiendan la vida desde la concepción, como señala la Ley de leyes, nuestra Constitución Nacional. Ese es el único perfil que necesitamos en nuestra Nación. Y es lo que los senadores, nuestros representantes, deben priorizar, para no seguir fallándoles a los Lucio o los Ángel que nos miran desde el Cielo, y a los que aún están entre nosotros.
Porque cuando el Estado falla en proteger a los más vulnerables, las consecuencias no se miden en debates, sino en vidas.
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Una carta que suma para conseguirlo:
A continuación, transcribimos una carta que se está viralizando en redes, y se sugiere enviarla en forma personal o grupal a los Senadores de cada provincia, a sus correos electrónicos o por otra vía, para la toma de conciencia:
Al Honorable Senado de la Nación
Comisión de Acuerdos / Bloques Parlamentarios
S / D:
De nuestra mayor consideración:
Nos dirigimos a ustedes, en nuestro carácter de ciudadanos, con el fin de manifestar nuestra firme oposición a la designación de la candidata propuesta para la titularidad de la Defensoría de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, bajo las siguientes consideraciones que solicitamos sean incorporadas al debate en el recinto:
1. Objeción por Sesgo Ideológico:
Observamos con profunda preocupación que el perfil de la candidata se encuentra estrictamente alineado con la denominada “ideología de género”. Consideramos que esta perspectiva antepone dogmas ideológicos por sobre el interés superior del niño, desvirtuando la naturaleza de la Defensoría y convirtiéndola en una herramienta de militancia política en lugar de un organismo de protección técnica y humana.
2. El Peligro de la Perspectiva de Género en la Protección Infantil:
La historia reciente de nuestro país nos ha mostrado las consecuencias devastadoras de permitir que la ideología de género penetre los fueros de familia y los organismos de niñez. Casos trágicos y evitables, como el de Lucio Dupuy y el reciente caso del niño Ángel, son testimonios dolorosos de cómo la aplicación de estos sesgos impide ver el riesgo real que corren los menores, priorizando el bienestar de los adultos o visiones ideológicas por sobre la vida de los niños.
3. Advertencia sobre el Daño Institucional:
El perfil propuesto coincide con la visión que ha fomentado el incremento de falsas denuncias y la destrucción de vínculos familiares sanos, generando un daño irreparable en la salud mental y la integridad física de los menores. El Estado no puede ser cómplice de la designación de funcionarios que, por su formación ideológica, sean incapaces de actuar con la imparcialidad y la sensibilidad que la defensa de la niñez exige.
4. Petitorio:
Por lo expuesto, solicitamos a los señores Senadores que actúen en representación del sentir de la sociedad argentina que exige justicia y protección real. Les pedimos que:
Rechacen cualquier pliego que no garantice la defensa de la vida desde la concepción.
Evalúen la idoneidad de la candidata en función de su capacidad para proteger a los niños de entornos violentos, sin sesgos de género que nublen el juicio profesional.
Prioricen perfiles que respeten el derecho de los padres a educar a sus hijos y fortalezcan la institución familiar.
Hacemos responsables a los miembros de este cuerpo legislativo por las consecuencias que una designación basada en la militancia y no en la protección efectiva pueda tener sobre la vida de los niños de nuestra nación.
Sin otro particular, y esperando que esta petición sea considerada con la gravedad que el tema amerita, los saludamos atentamente.
