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Home/Historia/El “frente del Sheraton”: la polémica que persigue a Pérez-Reverte por su falsa condición de corresponsal en Malvinas
Historia

El “frente del Sheraton”: la polémica que persigue a Pérez-Reverte por su falsa condición de corresponsal en Malvinas

By El Cristiano
29/07/2026 5 Min Read
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La literatura y el periodismo de guerra suelen caminar sobre una línea muy delgada entre la memoria y la épica personal. Sin embargo, cuando el recuerdo se transforma en una aparente falsificación histórica, el límite lo imponen los propios testigos directos de los hechos.

Esto es lo que ocurre hoy con escritor español Arturo Pérez-Reverte, envuelto en una fuerte polémica tras el lanzamiento de su libro de memorias “Enviado especial”, donde sectores de veteranos y cronistas argentinos que sí estuvieron en Malvinas lo acusan de atribuirse falsamente la condición de corresponsal de guerra.

En la promoción del libro Pérez Reverte dice en primera persona: “Caminé por un mundo en guerra intentando comprender. No me lo contaron. Estuve allí”. Lo que debería intentar comprender es que mentir no es correcto. Porque no estuvo allí. Al menos, en Malvinas.

Promoción del libro ENVIADO ESPECIAL .“No me lo contaron. Estuve allí”

El reclamo no proviene de analistas de sillón, sino de quienes pisaron el barro y sufrieron el frío de las islas en 1982. El golpe más contundente lo dio Nicolás Kasanzew, el único corresponsal de la televisión argentina que cubrió el conflicto en el archipiélago de principio a fin. Kasanzew no dudó en calificar públicamente al autor español como un “impostor” y un “fabulador”, desarmando la construcción biográfica que la editorial de Pérez-Reverte utiliza como gancho comercial en las solapas de sus libros.

La distancia entre el archipiélago y el continente

La crítica principal radica en una distorsión geográfica y operativa. Mientras que el marketing literario presenta a Pérez-Reverte como un reportero que cubrió la Guerra de Malvinas, la realidad histórica (admitida por el propio novelista en entrevistas aisladas, pero omitida en la mística de sus solapas, hoy) es que jamás pisó las islas. Su cobertura para Radio y Televisión Española (RTVE) y el diario Pueblo se realizó a miles de kilómetros del frente de batalla: desde el Sheraton Hotel de Buenos Aires y algunos puntos de la Patagonia continental, en el mejor de los casos (de lo que no existen pruebas fotográficas, tampoco).

Fotografía de Pérez Reverte en la redacción del diario Pueblo, de la época

Una indignación razonable

Para Nicolás Kasanzew y los centros de excombatientes, resulta inaceptable que se equipare el riesgo de los que estuvieron bajo las bombas británicas con una estadía en las comodidades del Sheraton, desde donde se despachaban crónicas basadas en cables de agencias y rumores de pasillo.

Esta “apropiación” de un estatus que no le corresponde es vista por los sobrevivientes como una falta de respeto a la memoria de los caídos y un ejercicio de oportunismo comercial.

El dolor de los veteranos: difamación sin haber estado allí

El malestar de los veteranos de guerra va más allá de un mero celo profesional. El eje más doloroso de la polémica se encuentra dentro de las páginas de “Enviado especial”. Los excombatientes denuncian que Pérez-Reverte incluyó pasajes donde ensucia y desmerece el honor de oficiales de Malvinas, acusándolos de comportamientos cuestionables durante el conflicto.

La contradicción discursiva del autor español es evidente. En sus intervenciones públicas suele adoptar una postura de simpatía hacia el pueblo argentino, afirmando que en 1982 “no pudo ser neutral” porque veía a los soldados conscriptos como a sus propios “primos”.

No obstante, los veteranos señalan que, al reproducir relatos despectivos sobre los mandos militares basándose en meras habladurías continentales y sin haber estado en el terreno para constatar los hechos, Pérez-Reverte termina alimentando la misma campaña de desprestigio y desmalvinización que dice combatir.

No es la primera vez…

Pérez Reverte, en una nota que publicó hace tiempo en la revista Lengua, con el subtítulo de “No ficción”, titulada “Arturo Pérez Reverte: cuando fuimos honrados mercenarios” (ese es el título, si), pinta sus años de periodista en el diario español Pueblo, que cerró en 1884, para el que también fue “enviado en Malvinas”.

En esa nota que se puede leer completa aquí, reconoce que “mentir, trampear, adoptar falsas identidades, sobornar a funcionarios, guardias y secretarias, ir a los velatorios haciéndose pasar por íntimo del fiambre y, además, robar la foto de boda, con marco de plata y todo, para publicarla en primera” era moneda corriente de los periodistas de Pueblo, y se ufana de ello en repetidas ocasiones en su propia nota…

Ese artículo el mismo Pérez Reverte la ilustra con una de las fotos de tapa de Pueblo, donde se leé “El enviado especial de Pueblo en las Malvinas” y un recuadro , al lado de su foto, dice “Nuestro compañero convive con las tropas argentinas la tensión de la guerra”.

Tapa de Pueblo con una de las “notas desde la guerra”

Ya, en esa nota del 5 de Junio de 1982, Arturo Pérez Reverte utilizaba la metira y su imaginación, como reconoció años después. Se puede leer la nota sobre Malvinas del “reportero de guerra” en la foto rescatada aquí.

En ella, por citar un ejemplo de sus invenciones, hace una entrevista a el soldado Martín Codazzi de Salta (que por supuesto es fruto de su febril imaginación), que el público español leyó en su momento, creyendo en su veracidad.

Hoy pretende que el lector desprevenido lo haga también desde la propaganda del libro que ofrece a la venta.

Foto de la nota de Junio de 1982, de Pueblo

El peso del silencio

Ante la contundencia de las declaraciones de Kasanzew y el eco de los reclamos en las comunidades de veteranos, Arturo Pérez-Reverte ha optado por el silencio. No ha emitido ninguna respuesta directa ni aclaración formal a los señalamientos de impostura.

“Un autor es lo que lee, lo que vive y lo que imagina” dijo en una entrevista a José del Río hace tiempo. La imaginación de Pérez Reverte en un tema donde corrió sangre argentina debería ser reprimida, por su propio bien. Porque todo lo demás pierde valor.

¿Errores de juventud, donde él mismo reconoce que todo valía? No debería recaer en esos vicios juveniles. O en todo caso, ante la prueba irrefutable, reconocer el error.

En tiempos donde las redes sociales exigen respuestas inmediatas, el escritor ha preferido esquivar el debate sobre su imaginario pasado en el Atlántico Sur.

El periodismo exige rigor y el recuerdo de una guerra demanda el máximo de los respetos. Para los hombres que defendieron las islas y para quienes registraron su dolor en primera línea, la verdad histórica no se negocia en la solapa de un libro de ficción. O parte de él.

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ArgentinaArturo Pérez ReverteEnviado EspecialMalvinasNicolás KasanzewVeteranos
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