Falleció Carlos Rinke, histórico piloto de combate en Malvinas
La Fuerza Aérea Argentina perdió a uno de sus protagonistas más destacados de la Guerra de Malvinas. Carlos Alfredo Rinke, comodoro retirado y veterano de guerra, falleció en su Córdoba natal a los 70 años, mientras esperaba un trasplante de médula ósea.
En el mundo de la aviación militar era conocido como el “Numeral de Hierro”, un apodo que reflejaba su eficacia, su compromiso y su capacidad para regresar de cada misión. Durante el conflicto, su indicativo radial fue “Palo”. El sobrenombre que lo acompañaría para siempre se lo había dado su camarada de armas, el comodoro retirado Pablo Carballo.

El propio Rinke había explicado el origen de aquella distinción: “El numeral es la posición en las escuadrillas; hay un guía adelante y el numeral va acompañando. El apodo surgió porque yo era muy efectivo, participé en todas las misiones que me tocaron y regresé de cada una”.
Seis misiones de combate en los cielos de Malvinas
Durante la guerra de 1982, Rinke integró el legendario Grupo 5 de Caza, volando los cazabombarderos A-4B Skyhawk. En total, realizó seis incursiones de combate, enfrentando en cada una de ellas los enormes riesgos que implicaban atacar a una flota británica fuertemente protegida.
Una de sus actuaciones más recordadas tuvo lugar el 23 de mayo, cuando participó en el ataque contra la fragata HMS Antelope. El buque sufrió graves averías y terminó hundiéndose al día siguiente.
Dos días después, el 25 de mayo, volvió a salir en misión junto a Pablo Carballo para atacar a la fragata HMS Broadsword, a la que provocaron daños considerables. En esa misma jornada, otros pilotos argentinos lograron hundir el destructor HMS Coventry.

De aquel ataque quedó una imagen imborrable: los aviones argentinos volando a escasos metros de la superficie del mar, casi rozando las olas, en una aproximación audaz y peligrosa contra los buques enemigos, reconocida por los propios militares ingleses, luego. La fotografía de las aeronaves de Rinke y Carballo se convirtió en una de las postales más emblemáticas de la aviación argentina en Malvinas. También quedaron registradas las comunicaciones radiales entre los pilotos durante la aproximación.
Al recordar aquella operación, Rinke resumió el éxito de la misión con una frase que habla tanto de la destreza profesional como del valor de sus protagonistas: “El éxito de la misión es que salimos cuatro aviones y volvimos los cuatro”.

A la izquierda, Carvallo y Rinke. A la derecha, foto tomada desde una fragata inglesa de los pilotos argentinos
San Carlos: otra jornada de heroísmo argentino
Su última gran operación de combate fue el 8 de junio, en el estrecho de San Carlos. Aquella jornada, recordada por las fuerzas británicas como un desastre, tuvo como protagonistas a los pilotos argentinos, que atacaron los buques logísticos RFA Sir Tristram y RFA Sir Galahad. Este último terminó hundiéndose.
Fue una de las acciones más contundentes de la aviación argentina durante el conflicto y una muestra más del coraje de quienes, con medios limitados y en condiciones extremadamente adversas, enfrentaron a una poderosa fuerza naval.
Un pacto de sangre que nunca se rompe
Finalizada la guerra, Rinke continuó su carrera dentro de la Fuerza Aérea Argentina. Mantuvo un perfil reservado y alejado de las exposiciones públicas, pero cada vez que hablaba de Malvinas elegía poner en primer lugar a sus compañeros, especialmente a aquellos que no regresaron.
Sus palabras reflejaban la profunda marca que dejó la guerra en quienes compartieron aquellas misiones: “No se puede salir de ahí. Es un pacto de sangre. Salir con un compañero y volver sin él… eso no se olvida. Podría haber sido cualquiera de nosotros. Era cuestión de segundos, de suerte”.

Detrás del piloto de combate había también un hombre de familia. Estaba casado con María Gabriela Fierro, con quien tuvo cinco hijos y doce nietos.
Un católico cabal
Carlos Rinke era profundamente católico. Su fe constituyó una columna vertebral tanto en su vida personal como en su trayectoria militar.
Durante el conflicto de 1982, el entonces teniente conservaba la rutina inquebrantable de rezar el Santo Rosario antes de despegar en cada una de sus arriesgadas misiones contra la flota británica.
Tras retirarse de la Fuerza Aérea con el grado de comodoro, volcó activamente su vocación religiosa sirviendo como ministro extraordinario de la Eucaristía y participando en actividades eclesiásticas y comunitarias en la provincia de Córdoba.
Carlos cumplió un profundo anhelo personal al realizar a pie el tradicional Camino de Santiago de Compostela, España; una travesía de más de 700 kilómetros en la que manifestó llevar espiritualmente consigo la memoria de sus camaradas caídos.

Los pilotos en Misa, recibiendo la Eucaristía, durante los días de batalla
El recuerdo de un héroe de Malvinas
La muerte de Carlos Rinke deja una profunda tristeza entre sus camaradas, en la comunidad aeronáutica y entre quienes reconocen el sacrificio de los hombres que combatieron en Malvinas.
Su historia no se mide solamente en misiones cumplidas, buques atacados o fotografías que quedaron para la memoria. También está hecha de compañerismo, disciplina, coraje y de ese vínculo inquebrantable que une a quienes compartieron el peligro y conocieron, de cerca, el precio de la guerra.

Carlos Rinke recibiendo de Nicolás Kasanzew en Diploma de Honor del Senado de la Nación hace un año
El “Numeral de Hierro” ya no está físicamente entre nosotros, pero su nombre seguirá formando parte de la historia de nuestra aviación militar y de la memoria de Malvinas, dejando un legado profundamente marcado por su coraje, su familia y su fe cristiana.
Honor y gloria al comodoro Carlos Alfredo Rinke. Y eterno reconocimiento a todos los pilotos argentinos que, con valor y entrega, defendieron nuestra Patria en los cielos del Atlántico Sur.
Imperdible entrevista de Nicolás Kasanzew al “Numeral de Hierro” Carlos Rinke
