Mientras el peronismo busca la unidad y el oficialismo prepara alianzas, la sociedad espera soluciones concretas
La carrera electoral hacia 2027 ya comenzó, aunque todavía falte más de un año para la elección presidencial. Los principales espacios políticos empiezan a mover sus piezas, conscientes de que la construcción de alianzas, la definición de candidaturas y, sobre todo, la capacidad de ampliar las bases de apoyo serán determinantes.
En el peronismo, una reunión que hasta hace poco parecía difícil de imaginar volvió a sentar en una misma mesa a Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, acompañados por gobernadores y referentes parlamentarios.
Del otro lado, La Libertad Avanza comenzó a diagramar en la construcción de acuerdos con el PRO y con distintos dirigentes provinciales.
De hecho, la reunión en Casa Rosada, a invitación de Diego Santilli, con Cristian Ritondo, jefe de bloque de diputados del PRO, Fernando de Andreis, secretario del espacio, Lule Menem y Martín Menem, Presidente de la Cámara de Diputados, fué el inicio de una serie de reuniones que seguirán realizándose para profundizar los acuerdos de cara a 2027.
En ambos sectores aparece una misma conclusión: para ganar una elección presidencial no alcanza con el núcleo duro.
Una cumbre que busca cerrar heridas en el peronismo
La reunión peronista se desarrolló en el hotel Emperador, en la ciudad de Buenos Aires, y se extendió durante aproximadamente cinco horas. Participaron Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, además de los gobernadores Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Gustavo Melella; el senador Gerardo Zamora y los jefes de los bloques peronistas en Diputados y el Senado, Germán Martínez y José Mayans.
Uno de los principales temas de discusión fueron las PASO. El Gobierno nacional impulsa su eliminación, mientras que los dirigentes peronistas consideran que las primarias pueden ser una herramienta fundamental para ordenar las distintas corrientes internas y construir una candidatura competitiva.
Más allá de las diferencias, el dato político más significativo fue la posibilidad de volver a reunir a dirigentes que durante los últimos meses habían mantenido fuertes enfrentamientos.
Kicillof y Máximo Kirchner, por ejemplo, no mantenían un encuentro personal desde octubre de 2025, cuando se realizaron las elecciones nacionales. La distancia entre ambos había sido acompañada por fuertes cuestionamientos del sector kirchnerista hacia el gobernador bonaerense, especialmente por sus diferencias con Cristina Kirchner y por la posibilidad de construir un espacio político con autonomía.
La reunión, por lo tanto, puede ser interpretada como un primer intento de recomponer vínculos y establecer criterios comunes. Tienen claro que divididos no llegan.
Del otro lado, La Libertad Avanza busca ampliar su espacio
Mientras el peronismo intenta recomponer su unidad, La Libertad Avanza comenzó a trabajar en sentido inverso: consolidar el poder alcanzado y ampliar su estructura territorial mediante acuerdos electorales. Es lo que Karina Milei ordenó a sus cuadros partidarios.
La reunión con el PRO apunta a reeditar, con las particularidades del escenario actual, la experiencia de 2025, cuando ambas fuerzas compitieron juntas en numerosos distritos. Con chaleco violeta, como pidió Karina. En estos meses sabremos si se repite.
El encuentro adquiere especial importancia porque el oficialismo no solo busca que Javier Milei consiga un nuevo mandato. También necesita incrementar su representación en el Congreso para contar con mayor respaldo legislativo durante una eventual segunda etapa de gobierno.
Mauricio Macri, según lo transmitido por su entorno, mantiene la voluntad de “trabajar en equipo para blindar el cambio”.
El desafío de la provincia de Buenos Aires
Uno de los principales puntos de tensión entre ambos espacios se encuentra en la provincia de Buenos Aires y, particularmente, en la Ciudad de Buenos Aires.
En territorio bonaerense, Cristian Ritondo aparece como uno de los dirigentes que podrían facilitar un acuerdo, mientras que Diego Santilli es mencionado como una figura capaz de tender puentes entre el PRO y La Libertad Avanza.
En CABA, en cambio, las diferencias son más evidentes. Jorge Macri buscará su reelección y su entorno no descarta una alianza con el oficialismo nacional. Sin embargo, desde La Libertad Avanza existen sectores que consideran que el partido puede competir por sí mismo y disputar al PRO el histórico bastión porteño.
La resolución de esta disputa será una de las pruebas más importantes para la relación entre ambos espacios.
Acuerdos que podrían extenderse por todo el país
La estrategia oficialista no se limita al PRO. También se analizan acuerdos con gobernadores y dirigentes de otros partidos.
En Entre Ríos, el Gobierno nacional respaldaría al gobernador Rogelio Frigerio, mientras que en Chubut existe la posibilidad de reeditar un entendimiento con Ignacio Torres.
En Córdoba, Luis Juez aparece como uno de los dirigentes que buscan acercarse al oficialismo, mientras que Gabriel Bornoroni cumple un papel importante en el armado libertario provincial.
También existen conversaciones y posibilidades de acuerdo en Jujuy, San Luis y Mendoza.
En Jujuy, Ezequiel Atauche analiza un eventual entendimiento con el gobernador Carlos Sadir. En San Luis, el senador Bartolomé Abdala aguarda definiciones sobre una posible candidatura o un acuerdo con Claudio Poggi.
En Mendoza, la discusión pasa por la sucesión de Alfredo Cornejo y por la posibilidad de que Luis Petri se convierta en uno de los nombres impulsados por el Gobierno nacional.
La Rioja, Tierra del Fuego y Tucumán también forman parte del mapa que La Libertad Avanza está comenzando a diseñar.
En Tucumán, Lisandro Catalán ya desarrolla una actividad política orientada a competir por el poder provincial. Su propuesta contempla una reforma tributaria, reducción del costo legislativo, un RIGI provincial, reforma administrativa, promoción del turismo y creación de un hub de empresas de servicios. Claro, hay un espectro opositor al peronismo que exige espacio, como el radical Mariano Campero, o Ricardo Bussi, siempre candidato…
El tercer tercio
Pero el gran desafío de 2027 de la política argentina no será solamente definir candidatos en todos los distritos de un lado, o acordar para sobrevivir unidos del otro. Será construir puentes, recuperar un discurso moderado y la confianza del electorado, Y ofrecer respuestas concretas a los problemas que todavía permanecen sin resolver. Tanto unos como otros.
La pregunta que comienza a recorrer el escenario político es si Javier Milei y su entorno podrán reeditar la coalición que les permitió ganar el balotaje de 2023, incorporando nuevos sectores sin perder su identidad y recuperando a los que estuvieron desde el inicio, con una nueva tábula rasa. Y, por otro lado, si el peronismo será capaz de transformar este primer acercamiento en una verdadera alternativa de poder, sin Cristina como la electora eterna.
Ese “tercer tercio” observa también a partidos provinciales, o a nuevos outsiders que puedan aparecer. Incluso a la Vicepresidente Victoria Villarruel, que mide 5 puntos, y hasta desde el peronismo ortodoxo la miran de reojo, necesitado de candidaturas, por si el Justicialismo va dividido.
Una opción que podría sacarle votos a ambos lados de la grieta. Recordemos que LLA con su fórmula en el 2023 fue inadvertida por Cambiemos y el kirchnerismo en las elecciones presidenciales y terminó ganándoles a los dos, y fagocitando a parte del PRO.
El PRO busca identificarse con ese tercio, aprendió. Y quiere sostenerse en su último bastión, la Ciudad de Buenos Aires. Y negocia con LLA para no desaparecer. Pero líberos como Hernán Lacunza, el ex ministro de economía de Macri, se ofrece como candidato a presidente, sin nada que perder, y oficia como amenaza para el acuerdo que hoy necesita Milei.
Incluso Patricia Bullrich, que ganó con LLA su senaduría, tendió puentes con el partido que la puso como candidata hace 3 años. Pero la que decide es Karina. El primo de Macri, que sabe que puede perderlo todo en CABA, observa, aplaudiendo al presidente.
En el otro lado de la grieta, una parte del peronismo busca desesperadamente distanciarse del populismo de izquierda clásico y mostrar un candidato “moderado”, que podría venirle bien. Globos de ensayo ya fallaron, como el caso del pastor televisivo que se vino desde Miami y en una sola entrevista se pinchó.
Mientras, Massa, siempre dispuesto a ponerse el buzo antiflama, construye entre las cenizas lo que ni él se atreve a decir, aún, siempre disponible. Y callado, Axel Kicillof, abraza a todos, sabiendo que es el único con poder territorial, que la fecha de las elecciones en el distrito la decide él, y tal vez sólo le falta la foto con Cristina para ser el candidato. El indulto posible es la carta que todos ofrecen, pero él aún no lo hizo. Y sabe que tiene tiempo…
La carrera recién comienza. Las primeras piezas ya están sobre el tablero. Y los argentinos también están allí.
Pero no son fichas, son seres humanos que necesitan respuestas concretas y ejemplaridad en la dirigencia. Ese tercio, que decide, es lo que espera de la política.
