Un giro ¿inesperado? en el Rectorado
La Universidad Nacional de Tucumán vive horas de fuerte controversia tras conocerse la decisión del actual rector, Sergio Pagani, de presentarse nuevamente para conducir la casa de estudios, pese a que hasta hace pocos meses sostenía públicamente que no estaba habilitado para otro mandato consecutivo.
La Asamblea Universitaria prevista para el 20 de mayo deberá elegir rector para los próximos cuatro años, pero el debate institucional quedó eclipsado por una discusión jurídica y política: si la candidatura oficialista respeta o no el Estatuto vigente.

Lo que dice el Estatuto
Los sectores críticos recuerdan que el artículo 17 del nuevo Estatuto, aprobado en abril de 2024, mantuvo el esquema ya existente: mandato de cuatro años y una sola reelección consecutiva. Además, establece que el ejercicio previo como vicerrector también cuenta dentro del límite de mandatos.
Bajo esa interpretación, Pagani fue vicerrector entre 2018 y 2022 y rector entre 2022 y 2026, por lo que ya cumplió dos períodos consecutivos y no puede postularse nuevamente de manera inmediata.
A esto se suma la Cláusula Transitoria del artículo 190, que fija el vencimiento del segundo período en mayo de 2026 para quienes se encuentren en esa situación (que no es otro que el propio Pagani, el actual rector.)
La contradicción pública
Lo que más ruido generó no fue solo la discusión legal, sino el cambio de postura del propio rector.
En declaraciones periodísticas realizadas tras la reforma estatutaria, Pagani había señalado con claridad que el nuevo texto mantenía la imposibilidad de un nuevo mandato consecutivo y que su ciclo concluía al finalizar la gestión actual. Tiempo después, volvió a manifestarse en favor de la renovación de autoridades y descartó una nueva candidatura.
De hecho, Pagani, al Diario La Gaceta, afirmó: “El nuevo estatuto dice lo que ya decía: no se puede repetir y cuenta el mandato de Vicerrector o Vicedecano; yo ya fui Vicerrector, ahora soy Rector y ya se me cumple. Salvo que espere un período, recién ahí podría. Mi ciclo culmina al finalizar mi gestión actual.“
Hoy, sin mayores explicaciones públicas, esa posición parece haber cambiado…
Junta Electoral bajo cuestionamiento
La Junta Electoral de la UNT, señalada por sectores opositores como cercana al oficialismo, avaló la presentación de la fórmula integrada por Pagani y la actual vicerrectora Mercedes Leal, olvidándose también del Estatuto de la UNT.
Esta decisión implica una reinterpretación forzada del Estatuto y sienta un precedente preocupante para la institucionalidad universitaria. Porque no se discute solamente una candidatura, sino la vigencia de las reglas internas y la credibilidad de los órganos encargados de hacerlas cumplir.
Fondos, poder y continuidad
¿Porqué Pagani cambió de opinión, contradiciéndose a sí mismo? ¿No era mejor que se retirara buscando “el bronce”, y no ser acusado de una falta de principios?
La realidad, incomprensible para los que aman la academia y el saber pero no para los que olfatean poder, es que esta elección no es menor: Quien conduzca la UNT en los próximos años administrará decisiones estratégicas y millonarios recursos provenientes de YMAD, así como proyectos de infraestructura de gran escala ya anunciados.

Recordemos también que la UNT viene siendo humillada por la condena vergonzosa al ex rector Cerisola (del mismo espacio político del actual rector), a 3 años y 6 meses por administración fraudulenta de esos fondos millonarios que la universidad recibe gracias al generoso y desinteresado legado del Geólogo Abel Peirano.
Pero pareciera, una vez más, que la palabra y la ejemplaridad institucional serán olvidadas nuevamente, y la Casa de Juan B. Terán volverá a ser usada para fines e intereses muy lejanos a la visión ética de su fundador.
Si ni la Justicia lo impidiera, sólo quedará, en un último acto de ética académica, que los docentes, no docentes, alumnos y egresados le recuerden a Pagani en las urnas sus palabras: “Mi ciclo culmina al finalizar mi gestión actual.”
