Los niños aprenden de lo que ven, y el amor entre cónyuges es la base de la educación de los hijos
La educación de los hijos no empieza en la escuela ni en las normas de conducta; empieza en el amor recíproco y la estabilidad de los cónyuges. El matrimonio siempre es el primer modelo de sociedad que el niño conoce.
El amor conyugal: motor educativo y de estabilidad

Aunque no lo parezca, los niños -desde pequeños- aprenden con base en aquello que ven a diario, especialmente de los padres, quienes son el primer ejemplo de vida que tienen. Más allá de decirles qué hacer y que no, actuarán conforme al trato que se tienen los padres.
El catedrático y especialista en temas familiares Tomás Melendo, explicó por qué el amor entre los padres es el motor de la educación:
“Lo primero y más fundamental que un hijo necesita para ser educado es que sus padres se quieran… El amor de los padres entre sí es el principal e ineludible motor para el correcto desarrollo de cada hijo”.
Cuidado mutuo entre esposos
El especialista señala que muchas veces los padres atienden otros aspectos de sus hijos como: la comida sana, una buena escuela, la mejor ropa, etc. Mientras que se descuidan entre cónyuges.
Por eso Melendo señala que ante todas las cosas que los padres pueden dar a sus hijos, lo primordial es “que los propios padres se amen y estén unidos: el amor de los padres entre sí.”
El especialista explica que los primeros años de vida son clave, debido a que cualquier ser humano aprende cómo debe tratar a las demás personas en el seno de su hogar, durante los primeros años de vida.
La pareja es el eje de los hijos
Los niños aprenden a comunicarse, a negociar, a pedir perdón y a expresar afecto imitando lo que ven en casa. Si ven empatía y resolución pacífica de conflictos, replicarán relaciones sanas en su adultez. Si ven hostilidad, interiorizan que el amor es conflictivo o violento.
“Una relación sana entre los progenitores siempre va a ser un sinónimo de que los hijos crecerán en un entorno de respeto y amor. No importa el tipo de familia que tengamos o nuestra situación actual, la pareja es el eje por el que se guían los hijos”. — Silvia Congost.
Pequeños gestos que educan
A continuación te compartimos algunos puntos que puedes poner en práctica para transmitir -con el ejemplo- amor y educación a tus hijos:
1- Pedirse perdón frente a ellos
Si entre ambos han tenido un desacuerdo en el hogar, es importante que puedan reconciliarse con un tono calmado. Cuando este tipo de actos se hacen enfrente de los niños, ellos aprenden que equivocarse es humano, pero que ante todo el orgullo se puede vencer.
El niño no ve debilidad; ve valentía. Aprende que el conflicto no destruye el amor si hay madurez. Descubre que pedir perdón no le hace menos, y que reparar el daño es la clave de cualquier relación sana.
2- Ceder en una decisión

Les demuestra cómo funciona la negociación real, no la de los libros. El pequeño aprende que ganar no lo es todo. Observa el concepto de reciprocidad: “Hoy por ti, mañana por mí”. Esto evita que en el futuro el niño sea un adulto impositivo o caprichoso que siempre quiere que las cosas se hagan a su manera.
3- Un elogio espontáneo al otro
“Qué buena cena preparó hoy mamá”. Enseña gratitud y reconocimiento. Aprende a no dar por sentado a las personas. Entiende que los detalles diarios tienen valor y que expresar admiración por la pareja es natural. Esto siembra en ellos la semilla de la ternura y el reconocimiento hacia los demás.
“A veces nos obsesionamos con buscar el mejor colegio bilingüe, pero como bien recuerda el especialista Tomás Melendo, el verdadero motor de la educación está en algo mucho más doméstico: en que los hijos vean que sus padres se quieren.” Y esa es la clave de crianza que da fruto en los hijos.
Fuente: Aleteia
