Reforma electoral postergada en Tucumán: otro fracaso de la política
La tan anunciada reforma del sistema electoral en Tucumán volvió a quedar en suspenso. El oficialismo provincial decidió postergar el debate legislativo hasta 2026, dejando sin cambios un régimen ampliamente cuestionado por su complejidad y falta de transparencia. La decisión, confirmada por el gobernador Osvaldo Jaldo, expone una vez más las dificultades de la dirigencia política para alcanzar consensos en un tema clave para la calidad democrática.
La reforma se posterga hasta 2026
Aunque se esperaba que la Legislatura avanzara con el tratamiento antes de finalizar 2025, el Gobierno provincial optó por no forzar una sanción sin el acuerdo suficiente entre las distintas fuerzas políticas. Jaldo sostuvo que no existe urgencia para aprobar una reforma apresurada y que el debate se retomará durante el próximo año.
De este modo, el sistema electoral vigente continuará sin modificaciones al menos hasta 2026, manteniendo intactos los mecanismos que generan críticas desde hace años.
Desde el Ejecutivo se aclaró que el objetivo oficial sigue siendo llegar a las elecciones provinciales de 2027 con un nuevo régimen electoral que sea, según el discurso gubernamental, “más simple, transparente y representativo”.
Los ejes centrales del debate electoral
A pesar del freno, los principales puntos en discusión continúan sobre la mesa:
El sistema de acoples, el mayor conflicto: La limitación de los acoples es el aspecto más controvertido. Se analiza reducir su cantidad por sección electoral, aunque su eliminación total requeriría una reforma de la Constitución Provincial. Para muchos sectores, este mecanismo distorsiona la voluntad popular y multiplica de manera innecesaria las boletas.
Boleta Única: papel o electrónica
Otro eje clave es la posible implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) o, en menor medida, la Boleta Única Electrónica. Ambas alternativas buscan simplificar el acto electoral, reducir costos y aumentar la transparencia del proceso, como se vió en las elecciones nacionales pasadas, con la boleta única.
Otros temas en discusión
El debate también incluye cuestiones como la paridad de género —Tucumán no cuenta con una ley propia—, la eliminación de las candidaturas testimoniales, el cupo joven y la eventual incorporación de normas como ficha limpia, pedidas por diferentes legisladores.
La postura del gobernador Jaldo
Osvaldo Jaldo aseguró que su espacio político no depende del sistema electoral actual para ganar elecciones y que prefiere una reforma integral antes que una aprobación apresurada. En ese sentido, sostuvo que durante 2026 se buscará construir un “consenso mayor” que permita avanzar en un cambio profundo y duradero.
El rol del vicegobernador Acevedo
El vicegobernador Miguel Acevedo mantuvo reuniones con el gobernador para impulsar una reforma que incluya la Boleta Única de Papel y mayores garantías de transparencia. Tras la postergación, aclaró que la decisión no fue de su responsabilidad y expresó: “La reforma no dependía solo de mí; yo di todo”.
Reclamos desde la oposición
Desde la oposición, el referente de La Libertad Avanza, Lisandro Catalán, volvió a reclamar el cumplimiento de la reforma prometida. En declaraciones realizadas durante la Cena de Federalismo y Libertad, exigió un sistema electoral moderno y equitativo, y recordó que más del 80% de los tucumanos respalda la Boleta Única de Papel.
Catalán también señaló, en la ocasión, que LLA impulsó un proyecto para limitar a cuatro acoples por partido, con el objetivo de evitar distorsiones, garantizar reglas claras y asegurar igualdad de condiciones para todas las fuerzas políticas.
Propuesta de emergencia electoral
En paralelo, el legislador Claudio Viña (Compromiso Tucumán) presentó un proyecto para declarar la “emergencia electoral” en la provincia. La iniciativa busca que, en un plazo de 90 días, se analicen y elaboren proyectos de ley para modernizar y sanear el régimen electoral, tras la frustrada reforma impulsada y luego frenada por el peronismo.
El hartazgo de la ciudadanía
Mientras la dirigencia posterga definiciones, los tucumanos siguen siendo rehenes de un sistema electoral caótico, con millones de boletas y miles de acoples que invaden las aulas de las escuelas en las votaciones provinciales, que complican el voto y abren la puerta a injusticias, irregularidades y fraude.
La pregunta sigue vigente: ¿será posible, alguna vez, avanzar hacia un sistema que refleje de manera clara y transparente la voluntad popular en Tucumán?
