La Argentina atraviesa un momento político y económico cargado de contrastes. Por un lado, el gobierno de Javier Milei exhibe datos que hace apenas dos años parecían imposibles: caída del riesgo país, descenso de la pobreza respecto de los picos del 2023, llegada de inversiones multimillonarias y una cosecha récord que volvió a mostrar interminables filas de camiones rumbo a los puertos.
Los mercados internacionales miran nuevamente al país. Sectores estratégicos como energía, minería y agroindustria recuperaron dinamismo. Y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) abrió expectativas concretas para proyectos de enorme escala.

Filas interminables de equipos con granos en el Puerto de Rosario
Pero mientras los indicadores macroeconómicos muestran señales positivas, la vida cotidiana sigue siendo mucho compleja para millones de argentinos: la llamada “clase media”, que fue (y es), que está haciendo el mayor esfuerzo.
El bolsillo sigue sin recuperarse
El principal problema es evidente: los costos de vida continúan creciendo más rápido que los salarios. La baja de la inflación, aunque importante, todavía no logra traducirse plenamente en alivio para las familias.
En el supermercado, en los servicios y en los alquileres, la sensación social sigue siendo de ahogo. Y allí aparece un límite político para el oficialismo: la macro mejora, pero gran parte de la sociedad todavía no lo siente en su mesa.

Las pequeñas y medianas empresas también enfrentan un escenario delicado. Muchas pymes no solo padecen la caída del consumo interno, sino además la competencia desigual de productos importados, especialmente provenientes de China, donde los costos laborales e impositivos son muy inferiores a los argentinos.
Por eso, cada vez más sectores reclaman alivios. Es cierto que el gobierno implementa el denominado RIMI (Régimen de Impulso a la Inversión para PyMEs), que ya fue reglamentado y diseñado para fomentar inversiones de pequeñas y medianas empresas con montos mínimos de acceso, ofreciendo beneficios fiscales. Pero aún no se nota, menos con una prensa que sólo mira a Adorni.
La política atrapada en sus escándalos
Mientras, el caso Adorni ocupa gran parte de la agenda mediática (ahora también investiga la Justicia a su hermano Francisco) y ésto genera incomodidad incluso entre sectores que apoyan el rumbo económico. Porque muchos consideran que, al menos, debería haberse tomado licencia para evitar un desgaste innecesario sobre la gestión del gobierno.
Sin embargo, el presidente decidió sostenerlo, mientras en el propio oficialismo comienzan a percibirse tensiones internas. Incluso trascendieron versiones de reuniones cargadas de discusiones y fuertes cruces dentro del equipo presidencial.

Francisco Adorni, diputado provincial de LLA, junto a su hermano
Un PJ que busca reorganizarse
En paralelo, el Partido Justicialista intenta aprovechar el desgaste oficialista para reorganizarse de cara a 2027.
Aparecen nombres y reuniones. El ex gobernador Sergio Uñac busca posicionarse como figura de consenso, mientras Axel Kicillof continúa construyendo poder propio. Algunos en La Plata afirman que al primero lo mandó a la cancha Cristina, desde San José 1111.
También reaparece Juan Grabois, aunque muchos dentro del propio peronismo reconocen que su caudal electoral es limitado y que su verdadero objetivo parece ser conservar espacios de influencia y representación sectorial.

Sergio Uñac confirmó será candidato a presidente por el PJ
Lo que realmente importa
Sin embargo, mientras oficialismo y oposición se concentran en internas, candidaturas y escándalos, gran parte de la sociedad mira otra cosa: cuánto cuesta llenar el changuito.
La gente no vive pendiente de operaciones políticas ni de disputas partidarias. Vive preocupada por llegar a fin de mes.
Y allí está el verdadero desafío del gobierno: transformar los logros macroeconómicos en bienestar concreto.
Porque si el crecimiento no llega al bolsillo, el riesgo político será enorme. Y si la dirigencia sigue atrapada en peleas y escándalos, la desconexión con la sociedad será todavía mayor.

El diputado Manuel Quintar exhibiéndose en redes sociales con su Tesla
La Argentina necesita estabilidad, transparencia y crecimiento. Pero también sensibilidad frente a una realidad social que todavía sigue siendo dura para millones, y no hay lugar para pasearse con un TESLA Cybertruck por Argentina, menos si sos diputado.
Porque si desde el llano los que ponen el hombro ven impunidad nuevamente, corremos un serio riesgo de perder todo el esfuerzo realizado.
