El Poder Ejecutivo de Tucumán presentó su primer proyecto de ley del año 2026. La iniciativa busca establecer un nuevo marco normativo para garantizar la inclusión escolar de estudiantes con discapacidad dentro del sistema educativo provincial.
El proyecto fue firmado por el gobernador Osvaldo Jaldo y la ministra de Educación Susana Montaldo, y propone reorganizar el sistema de acompañamiento educativo para estos alumnos. Uno de los objetivos centrales es evitar que las familias deban gestionar o financiar por su cuenta la presencia de acompañantes o docentes de apoyo para sus hijos.
Entre las principales modificaciones, la iniciativa plantea incorporar a los docentes de apoyo a la inclusión como parte estable del plantel de las escuelas de educación obligatoria. Al mismo tiempo, propone dejar sin efecto la actual Ley 9.575, con el fin de reemplazarla por un esquema considerado más integral y acorde a las necesidades del sistema educativo.
Un nuevo enfoque para la inclusión educativa
El proyecto establece como objetivo garantizar que niños, niñas y adolescentes con discapacidad puedan acceder a una educación de calidad mediante un enfoque interdisciplinario. Para lograrlo, se propone fortalecer el trabajo conjunto entre docentes de aula, docentes de educación especial y equipos técnicos.
La intención es que la inclusión educativa no dependa exclusivamente de intervenciones externas o individuales, sino que forme parte del proyecto institucional de cada escuela. De esta manera se busca facilitar el acceso al conocimiento, mejorar la participación en el aula y promover el desarrollo de habilidades que permitan a los estudiantes desenvolverse con mayor autonomía en su vida social.
Cuestionamientos al modelo actual
En los fundamentos del proyecto también se analizan algunas limitaciones del sistema actualmente vigente. Según explica, el modelo basado en la asignación individual de un docente de apoyo por cada estudiante con discapacidad puede generar una mirada excesivamente médica sobre las trayectorias escolares.
La relación rígida de “un acompañante por alumno” y el peso de los diagnósticos clínicos en las decisiones educativas pueden llevar, según el documento, a una forma de patologización de Los niños.
Además, advierte que cuando el sistema educativo no brinda respuestas institucionales claras, muchas familias terminan asumiendo de manera individual la responsabilidad de garantizar el acompañamiento educativo de sus hijos. Esto suele implicar la contratación de profesionales externos que ingresan a las aulas sin formar parte del proyecto pedagógico de la institución.
El rol del docente de apoyo
La iniciativa reconoce que los docentes de apoyo pueden cumplir una función importante en el acompañamiento de estudiantes con discapacidad. Sin embargo, propone redefinir su rol para que responda a las necesidades específicas de cada caso.
En ese sentido, se plantea que la figura del llamado “docente sombra”, que acompaña de manera permanente al estudiante durante toda la jornada escolar, podría limitar en algunos casos el desarrollo de su autonomía.
Por ello, el proyecto propone que el acompañamiento sea flexible y, cuando sea necesario, temporal, con el objetivo de fortalecer las habilidades sociales y académicas de los estudiantes.
El nuevo esquema prevé que cada escuela cuente con al menos un docente de apoyo a la inclusión incorporado a su plantel, quien trabajará de manera coordinada con los docentes y equipos técnicos.
Una medida necesaria para muchas familias
Uno de los aspectos más valorados de la iniciativa es que el sistema educativo provincial asumiría directamente la responsabilidad de brindar el acompañamiento necesario a los estudiantes con discapacidad.
Esto resulta especialmente importante si se tiene en cuenta que muchas familias no cuentan con los recursos económicos para contratar acompañantes escolares, lo que provoca que numerosos niños asistan a clases sin el apoyo adecuado.
La propuesta aparece como un avance significativo, aunque también resulta importante que no limite otras alternativas. En los casos en que las familias puedan y deseen contratar acompañantes para sus hijos, esa posibilidad debería seguir existiendo.
Ampliar las opciones, mejorar la respuesta institucional de las escuelas y generar mayor conciencia sobre la realidad de los estudiantes con discapacidad son pasos fundamentales para lograr una inclusión educativa efectiva.
Esta iniciativa es buena, y sería necesario y conveniente que en otras provincias se tomen medidas como ésta, para coadyuvar con los padres, pero fundamentalmente ayudar a esos niños discapacitados a una mayor calidad en su educación.
Un gran avance en la educación!!