Ucrania, en llamas la catedral de la Dormición tras un ataque ruso
En la noche fueron neutralizados 50 misiles y 582 drones rusos lanzados contra el territorio ucraniano. Dura la reacción del metropolita Epifanio, jefe de la Iglesia ortodoxa ucraniana, pero también de la Iglesia ortodoxa ucraniana vinculada al Patriarcado de Moscú, con una nota del metropolita Kliment de Nizhyn y Pryluky. El arzobispo Kulbokas: En oración “por la conversión a la verdad, a Dios”
Ha sido gravemente dañada por un ataque ruso la catedral de la Dormición del monastero de Kyiv-Pechersk Lavra, uno de los principales símbolos religiosos de Ucrania y sitio patrimonio mundial de la Unesco. El incendio, desatado en el techo del edificio sagrado en el curso de la noche, estalló durante una nueva ola de bombardeos que ha investido a la capital y a otras ciudades del país. Según las autoridades locales, en el ataque quedaron heridas al menos veinte personas y fueron dañadas también las líneas eléctricas de la ciudad, dejando sin corriente a cerca de 140.000 residentes de Kyiv.
La reacción de las Iglesias locales

Otra imagen de la catedral atacada en Kyiv
El metropolita Epifanio, jefe de la Iglesia ortodoxa de Ucrania, condenó el ataque definiéndolo como un crimen «contra la humanidad, contra la historia y contra el cristianismo». «Las heridas de la Catedral de la Dormición representan la tragedia del pueblo ucraniano herido por la guerra», comentó también el jefe del Departamento sinodal de información y educación de la Iglesia ortodoxa ucraniana, el metropolita Kliment de Nizhyn y Pryluky, añadiendo: «La Iglesia ortodoxa ucraniana condena firmemente la agresión militar rusa contra Ucrania, que ha causado la muerte de miles de personas y la destrucción de lugares sagrados. Dios no bendice las guerras».
Una declaración desde Kyiv llegó a los medios vaticanos por parte del nuncio apostólico en Ucrania, el arzobispo Visvaldas Kulbokas. «Los rusos han golpeado también un símbolo muy importante», declaró Kulbokas en referencia al ataque contra la catedral de la Dormición, con un drone que golpeó el techo y provocó un «gran incendio que dañó también la parte interna» del edificio. «Cuando observamos y sentimos las vibraciones de estas explosiones —comentó el prelado—, casi no queda ninguna otra respuesta porque frente a los bombardeos están solo Dios y tú, no hay ninguna mano humana capaz de intervenir. En este sentido, también este enésimo bombardeo a mí personalmente me plantea un estímulo para continuar rezando por la conversión de los responsables de esta guerra y de toda guerra a Dios».
La catedral de la Dormición
La catedral de la Dormición es la iglesia principal del complejo monástico de Kyiv Pechersk Lavra, conocido también como monasterio de las Cuevas de Kyiv. Es uno de los lugares más sagrados de la ortodoxia eslava oriental y uno de los símbolos religiosos y culturales más importantes de Ucrania. La catedral está dedicada a la Dormición de la Madre de Dios. La construcción inició en 1073, fue completada en 1078 y, según la tradición, en ella participaron maestros provenientes de Constantinopla, como testimonio del fuerte vínculo espiritual y cultural con el Imperio bizantino.
No es la primera vez que la catedral es atacada o dañada, al contrario, en el curso de su historia sufrió numerosos daños: el terremoto de Kyiv de 1230, la invasión mongola de Batu Khan en 1240, la incursión tártara de 1482, el gran incendio de 1718. Sin embargo, el episodio más dramático ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. El 3 de noviembre de 1941 la catedral fue destruida por una gigantesca explosión que la arrasó casi por completo. La responsabilidad de la explosión ha sido durante mucho tiempo objeto de controversias, pero gran parte de la historiografía contemporánea la atribuye a las operaciones de demolición conducidas por los soviéticos durante la retirada de Kyiv.
Después de 1991, con la independencia de Ucrania, la reconstrucción se convirtió en un proyecto nacional. Los trabajos iniciaron en los años noventa y la catedral fue consagrada en el 2000. La Lavra de Kyiv, junto con la Saint Sophia Cathedral, está inscrita desde 1990 en la lista del Patrimonio Mundial UNESCO. El ataque ruso de estas horas reabre por lo demás el tema de los sitios Unesco en lugares de guerra, golpeados cada vez más a menudo en los últimos meses.
Otra noche de fuego

Las consecuencias del ataque ruso a Kyiv
En la noche fueron neutralizados 50 misiles y 582 drones rusos lanzados contra el territorio ucraniano. Lo refirió la Fuerza Aérea de Kyiv, según la cual Moscú empleó en total 681 vectores aéreos, entre ellos 70 misiles y 611 drones. El objetivo principal de la ofensiva era la capital, pero los ataques afectaron también a Dnipro y Járkov. Las autoridades ucranianas hablan de al menos nueve víctimas en lo que viene descrito como una de las más intensas operaciones rusas de las últimas semanas.
A pesar de la actividad de la defensa aérea, misiles y drones golpearon decenas de localidades, mientras fragmentos de las aeronaves derribadas cayeron en numerosas otras áreas del país. En Kyiv los raids provocaron daños también a la red eléctrica de la ciudad y lo mismo, reiterando por tanto la centralidad de las infraestructuras energéticas en el conflicto, ocurrió en las áreas de la región de Zaporiyia bajo control ruso, donde las autoridades prorrusas denunciaron daños a diversas infraestructuras energéticas estratégicas e interrupciones parciales del suministro de electricidad.
Estancamiento diplomático
En el plano diplomático, en las últimas horas continúan sucediéndose los contactos entre los principales actores involucrados en el conflicto. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, tuvo una conversación telefónica de cerca de treinta minutos con el presidente estadounidense, Donald Trump, durante la cual se habrían abordado también los posibles desarrollos en las negociaciones. Por su octogésimo cumpleaños, Trump fue además contactado por el presidente ruso, Vladímir Putin, quien reiteró la disponibilidad para encontrarse con el líder ucraniano, invitándolo sin embargo a trasladarse a Moscú.
Fuente: Vatican News
