La industria azucarera reclamó una nueva ley de biocombustibles y alertó sobre proyectos que podrían afectar al sector
Un sector clave para el Norte argentino
Representantes de para defender la necesidad de una nueva ley de biocombustibles y advertir sobre iniciativas legislativas que, según sostienen, podrían afectar seriamente la competitividad de una de las economías regionales más importantes del país: el NOA.
La actividad azucarera genera alrededor de 50.000 puestos de trabajo directos e indirectos en el Norte argentino y constituye una pieza central tanto para la producción alimentaria como para el desarrollo energético a través de la elaboración de bioetanol y la generación de energía renovable.
El encuentro se realizó en el marco de un plenario informativo de las comisiones de Comercio y de Pequeñas y Medianas Empresas de la Cámara de Diputados, presidido por los legisladores Juan Fernando Brügge y Pablo Farías. Allí participaron empresarios, especialistas y referentes técnicos vinculados a toda la cadena productiva.
El reclamo por una nueva ley de biocombustibles
Uno de los principales planteos estuvo centrado en la necesidad de actualizar el marco regulatorio vigente para los biocombustibles.
El presidente del Centro Azucarero Argentino, Jorge Luis Feijóo, sostuvo que la legislación actual limita el crecimiento de la actividad y desalienta nuevas inversiones. Según explicó, el sector necesita reglas de largo plazo que permitan ampliar la producción de bioetanol y contribuir a la sustitución de combustibles importados.
En ese contexto, expresó su respaldo a distintas iniciativas legislativas orientadas a promover una mayor participación de los biocombustibles en la matriz energética nacional, destacando la importancia de generar previsibilidad para atraer inversiones y fortalecer la competitividad.
Preocupación por cambios impositivos
Durante la exposición también surgieron cuestionamientos a proyectos que proponen modificaciones en la Ley de Impuestos Internos.
Los referentes del sector advirtieron que algunas iniciativas podrían aumentar la carga tributaria sobre bebidas analcohólicas elaboradas con azúcar, mientras reducirían o eliminarían impuestos para aquellas producidas con otros insumos.
Según señalaron, una medida de ese tipo tendría consecuencias sobre la producción azucarera nacional y podría afectar el empleo y la actividad económica en las provincias productoras.
Un mercado desafiante, pero competitivo
El gerente general de Ingenios de Tucumán, Martín Franzini, describió un escenario internacional complejo para el mercado del azúcar, aunque destacó que Argentina mantiene niveles de competitividad favorables frente a otros países productores.
Además, explicó que el consumo interno argentino se ubica en torno a los 36 kilos por habitante por año, por encima del promedio mundial, y remarcó que las exportaciones se mantienen en niveles cercanos a las 600.000 toneladas anuales.
Actualmente, la producción azucarera argentina se distribuye entre el mercado interno, las exportaciones y la elaboración de etanol, consolidando un esquema que permite diversificar destinos y fortalecer la sustentabilidad del sector.
Por su parte, Juan José Sörös, titular de Seaboard Energías Renovables y Alimentos, destacó el crecimiento de la cogeneración eléctrica a partir de la caña de azúcar, transformando residuos agrícolas en energía con beneficios ambientales y productivos.
Un debate estratégico para el futuro
Las exposiciones dejaron en claro que la industria azucarera atraviesa un momento decisivo. La discusión sobre biocombustibles, energía renovable, competitividad e impuestos excede a una actividad específica y se vincula directamente con el desarrollo productivo de amplias regiones del país.
La industria azucarera constituye uno de los motores económicos más importantes del Norte argentino y sostiene el trabajo de miles de familias. Como ocurre en las principales economías desarrolladas, la articulación entre el sector privado y el Estado resulta fundamental para garantizar condiciones de inversión, estabilidad y crecimiento.
El desafío será encontrar herramientas legislativas y políticas públicas que permitan fortalecer una actividad estratégica, impulsar la generación de empleo y aprovechar el potencial que ofrecen los biocombustibles para el futuro energético de la Argentina.
