La inesperada reacción de un grupo de influencers al vivir su primera peregrinación católica
El sacerdote Leo Patalinghug cuenta cómo fue la experiencia con estas doce personas.
Lo que comenzó como una búsqueda de temas para un podcast terminó convirtiéndose en todo un fenómeno inesperado de evangelización digital. Leo Patalinghug, sacerdote estadounidense conocido por su presencia en redes, detectó un movimiento creciente de jóvenes interesados en la fe católica. El portal National Catholic Register cuenta su historia.
“Descubrí toda una comunidad de no católicos… que conversaban y compartían su curiosidad por la fe católica en Internet“, relata en el documento. Ese hallazgo lo llevó a organizar una peregrinación inédita para creadores de contenido que, desde distintas tradiciones religiosas, buscaban respuestas.
Conducir a un encuentro real
Según el sacerdote, cada vez más personas exploran el catolicismo, algunos incluso considerando la conversión. Otros, sin dar ese paso, desean comprender mejor la tradición católica, su historia y su espiritualidad. “Internet puede ser la forma más fácil de empezar, pero siempre debe conducir a un encuentro real”, afirma el padre Leo.

El grupo que formaba la peregrinación de influencers
Entre los participantes había perfiles muy distintos: dos jóvenes evangélicos de California que rezaron el rosario durante un mes, una metodista de Arizona interesada en la dimensión espiritual, una joven criada en un entorno pagano que comenzó a rezar rosarios por su belleza, un influencer del mundo del fitness que buscaba silencio y meditación, e incluso el hijo de un pastor protestante que ahora se prepara para entrar en la Iglesia Católica. “Buscan tímidamente en Internet un sacerdote o una monja que les ayude con sus preguntas”, explica el sacerdote.
Ante esta sed espiritual, el padre Leo decidió actuar. En lugar de limitarse a responder mensajes en redes, organizó una peregrinación titulada Alimenta mi fe: Encuentro y búsqueda. De cien candidatos, doce fueron seleccionados para un viaje con todos los gastos pagados a Baltimore, sede histórica del catolicismo en Estados Unidos.
Baltimore, un escenario cargado de historia
El itinerario incluyó visitas al primer seminario del país, la primera catedral, una de las mayores grutas de Lourdes y el santuario de Santa Elizabeth Ann Seton. También hubo momentos de oración, misa, rosarios, meditaciones y un concurso de preguntas sobre la Iglesia. La experiencia, según el sacerdote, fue sorprendentemente: “Parecían niños en una tienda de dulces, ansiosos por la dulzura espiritual de la Iglesia Católica”.
El grupo conectó de inmediato. Las comidas compartidas —muchas de ellas en el restaurante del propio sacerdote— se convirtieron en momentos de convivencia y diálogo. Los peregrinos regresaron a casa con libros, rosarios y, sobre todo, con una vivencia espiritual intensa.

Durante una de las visitas
El padre Leo, pionero en el uso evangelizador de Internet desde finales de los años noventa, insiste en que la tecnología es una gran herramienta para la misión. “La Iglesia utiliza Internet para llegar a una población sedienta de Jesucristo”, recuerda. Pero advierte que la presencia digital debe ir acompañada de discernimiento.
La peregrinación, afirma, confirmó una intuición: la red está llena de personas buscando sentido, comunidad y verdad. Y concluye con un llamado directo: “¡El rebaño tiene hambre! ¿Los guiaremos y los alimentaremos?”.
Fuente: Religión en Libertad
